Arte povera (Arte Hoy nº 3)

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  1. La Corrupción en el Arte / El Arte de la Corrupción
  2. La Corrupción en el Arte / El Arte de la Corrupción
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El primero es aquel en el que el ser humano estaba integrado en la naturaleza. El segundo paraíso es el de la ciencia y la tecnología desarrolladas por la inteligencia humana y colmado de placeres artificiales. El tercer paraíso es la tercera fase de la humanidad donde se da una conexión equilibrada entre lo artificial y la naturaleza. En el siglo XX los artistas hemos trabajado para una regeneración del arte transformando la forma. Las distintas sedes de Muntref habían convocado, también, a una recolección de ropa para montar otra obra de Pistoletto: la Venus de los trapos.

La Venus, viniendo del pasado como símbolo de belleza y de esperanza, da vida, regenera estos trapos. El ombligo, como origen del hombre, denuncia el nacimiento. Todos los hombres estamos conectados por el nacimiento, que es el punto de origen que une a toda la humanidad. La Bienal del Sur tiene un compromiso social.

Busca unir lo artificial con la naturaleza, explica. Sus acciones en Buenos Aires. La reaparición de Camila Bordonaba en las redes tras varios años alejada de los medios. Marina Artusa. Biella, Italia. Pero esta frase que acabo de escribir es realmente terrible, porque lo que termina afirmando es que el fin justifica los medios. Los cuarenta años transcurridos no borraron mi ideología de entonces, pero sí me aclararon que hay una diferencia seria entre mis creencias utópicas y puras y la realidad en que vivimos.

Con el "cinismo ético" logré, al menos, fabricarme la ilusión de que puedo seguir manteniendo mis ideas puras o que, por lo menos, las puedo identificar. Esa pureza o, desde algunos puntos de vista, ingenuidad incluye varias creencias que todavía tratan de guiar mi pensamiento.

Una es que el trabajo artístico individual es incidental y que la cultura es un proceso colectivo. Otra es que la comercialización es lo que subraya el mito individualista.

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Pero lo que es una obviedad para los intercambios bélicos, políticos y económicos y también para los intercambios artísticos en la medida en que sirven a los anteriores , lo es menos para el campo artístico discutido aisladamente. Es menos obvio porque, en primer lugar, las discusiones sobre arte se concentran, todavía, en la "calidad" del objeto en lugar de la escala de valores que determina esa calidad. En tercer lugar, las discusiones no diferencian entre función cultural y función comercial.

Es así que los elementos identificatorios culturales regionales o comunales pasan a ser atributos formales en lugar de comunicativos. Pasan a ser una parte del envoltorio artístico en lugar de permanecer como un elemento intrínsico de la comunicación.

De acuerdo a la escala de valores que determina la calidad, el envoltorio artístico tiene que presumir de ciertas aspiraciones de eternidad. Se establece así un semi-respeto hegemónico por el arte periférico. Si los efectos de esta relación de poder consistieran solamente en la aceptación de cierto arte periférico en el mercado hegemónico y en la comercialización de sus productos comerciabilizables, el tema no merecería mayor discusión. Pero las disyuntivas referentes a la corrupción discutidas a nivel individual también operan a nivel colectivo.

Los elementos identificatorios, una vez digeridos por el mercado como un elemento formal, retornan a la periferia como un reflejo enviado por un espejo autoritativo y autoritario.

La Corrupción en el Arte / El Arte de la Corrupción

Fue popularizado por una crítica de danza norteamericana, Arlene Croce, en referencia a la pieza de ballet de Bill T. A primera vista, esta tarea parece encomiable y necesaria. Croce, implícitamente, trató de mantener su propia escala de valores y su definición del arte intocada por el contenido. Habla de "arte de víctima" como "una versión politizada de la extorsión a la que apelan creadores, incluso grandes creadores como Chaplin en sus momentos de mayor autocompasión", y termina su ensayo diciendo que "solamente el narcisismo de los noventa pudo poner el yo en el lugar del espíritu".

A los seis meses de existencia, el término "arte de víctima" ha puesto toda expresión artística política o representante de alguna mínoría o mayoría moderadamente oprimida, en un contexto de autocompasión y de explotación sentimental.


  1. Los crímenes de la calle Arjona.
  2. La realidad distinta: Las cosas no son siempre lo que parecen.
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  4. FILOSOFÍA REBELDE:Un viaje a la fuente de la sabiduría.

Logró una redirección política de la percepción del arte de una efectividad como pocas obras lo han logrado en toda la historia del arte. Que a Croce se le escape la posible necesidad de una redefinición del arte que pueda acomodar a ambos, ética y estética, parece un hecho incidental y secundario dentro de su ideología. Croce, dentro de sus limitaciones, trata de mantener sus escalas de valores claras y separadas.

En ese sentido representa, dentro de lo que podemos llamar una ideología hegemonista, una posición tradicionalista y conservadora. Las escalas de valores teóricamente incompatibles, arte-causas ideológicas en el caso de Croce, arte-comercio en partes de esta nota, todas confluyen completamente hacia un total integrado en la obra publicitaria de Benetton, la cual parecería tratar de validar el "arte de víctima".

Arte Povera 1967-2011 - Giovanni Anselmo

Por suerte Benetton todavía no ha tenido la idea de invitar a artistas "políticos" para la producción de avisos para su campaña. La tentación del poder otorgado por una difusión extrema, sumada a la ausencia de una publicidad comercial explícita, daría - aparentemente - una especie de coartada moral para aceptar la oportunidad. Solo puedo decir que soy conciente de que el "cinismo ético" al que me refería antes es una respuesta de tintes esquizofrénicos frente a toda esta situación.

La Corrupción en el Arte / El Arte de la Corrupción

Con esta respuesta trato de mantener separadas nítidamente dos escalas de valores contradictorias. En ese estado las superposiciones de escalas de valores disímiles ocultan todas aquellas discrepancias que antes nos permitían, con tanta elegancia, los maniqueísmos y los purismos esencialistas. No es que realmente fuera cierto en aquel entonces, pero al menos uno tenía la ventaja de poder pensar que era cierto. Pero hay otra cosa que es evidente. Y esta tarea de ajuste probablemente es una en la cual la nostalgia no tiene cabida. Este texto iba a terminar aquí, pero no pude quedarme en eso.

Se lo dí a leer a varios amigos para ver que pensaban.

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Uno en particular, con la mitad de mis años y autodefinido como izquierdista, hizo tres comentarios. El primero, medio fulminante consistió en un : "Muy bueno, sin agujeros, pero muy setentoide. No logré sonsacar elaboraciones teóricas sobre todo esto y mi primera labor consistió en reponerme del descubrimiento de que el quiebre generacional me había tocado en serio.

Siempre hablo de ese quiebre, pero es una forma de coquetería, una afectación que tapa la creencia de que sigo viviendo dentro de la generación joven. Cuando yo hablo de "prostituirse a sabiendas" como una forma de protección en contra de la corrupción, estoy en realidad planteando una estrategia que también es maniqueísta. Equipara el "meterse" con el "prostituirse" y acepta la pérdida de la inocencia como algo inevitable, como un evento de dimensiones casi bíblicas.

Es interesante, volviendo al ejemplo de Cuba, que a principios de esta década, cuando la mayoría de los artistas consagrados se habían ido del país y la economía también, mi predicción fue el desastre artístico. El eslabón pedagógico entre los formados y los por formarse se había casi roto, los subsidios para el arte desaparecieron, la competencia entre los artistas por establecerse en un mercado limitado se hizo aguda. Y al fin de cuentas todo parece confuso y confusionista, falsamente aclarado por esquemas insatisfactorios, porque no enfocamos el nudo del problema. En realidad todos estamos luchando por el poder de darle significado a las cosas.

Es un hecho que tendemos a pasar por alto, en gran parte porque el artista, el significador por excelencia, se pliega a distintas causas en distintos momentos, o mejor dicho, distintos artistas se comprometen con entes distintos. Entonces un gobierno y un mercado pueden ser nacionalistas mientras la forma de vida y los artistas son regionalistas, o los artistas y el mercado son globalistas mientras que el gobierno y la forma de vida son localistas, o el gobierno sirve a otro gobierno mientras que los artistas y la forma de vida resisten, etc.

Las permutaciones son muchas, pero al final lo que queda es una acumulación de significados que determinan la cultura de la que formamos parte, a la que, mal que bien, contribuyeron todos. Describe el arte autónomo como aquel que históricamente surgió en oposición a, por un lado, el arte representante de los valores burgueses o dominantes en el siglo XIX y, a aquel otro que, socialmente revolucionario, fue creado para combatir esos valores.

Pero también aquí tenemos una tríada impura, donde las alineaciones cambian constantemente de acuerdo a la situación social y a que poderes dominan la sociedad.