Contemplación Filosófica: Teoría y técnicas para el contemplador

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Articles

  1. Libro : Contemplación Filosófica Teoría Y Técnicas Para.
  2. Tema La reflexión filosófica sobre la belleza. | Oposinet
  3. Descripción
  4. Revista Observaciones Filosóficas
  5. See a Problem?

A esta experiencia los griegos la llamaron endiosamiento o manía , ya que en la experiencia artística un dios o musa hablaban a través del poeta. El arte para los griegos no es, por tanto, lo propio del habilidoso, sino del poseído por las musas; el artista no es un ser consciente de su tarea, sino que es un manualista poseído por los dioses.

Para Platón, la locura de la inspiración nos proporciona un nivel intelectivo muy distinto de los conocimientos artesanales, pero también muy diferente del sabio-filósofo. La simple técnica no llega a la belleza en sí; la sabiduría la alcanza, pero sólo a través de la razón. Para el mundo cristiano medieval la belleza es una cualidad objetiva de las cosas, pero sobre todo se refiere a los predicados de Dios e incluso a Dios mismo. Esta idea, de origen pitagórico, de la pankalía la presencia de lo bello en todas las cosas del mundo físico es ahora cristianizada.

De aquí que puede llegarse al Creador a partir de las criaturas, como se afirma en el libro de la Sabiduría. Lo bello es un aspecto del bien. Es idéntico al bien, porque el bien es aquello que todos desean, es decir, el fin; también lo bello es deseado y, por tanto, también es un fin. Por ello, la belleza sólo se refiere a los sentidos que tienen mayor valor cognoscitivo, o sea, la vista y el oído, que sirven a la razón; llamamos bellas las cosas visibles y los sonidos; pero no los sabores y los olores.

En la belleza lo que nos place no es el objeto, sino la aprehensión del objeto. Pero estas características no sólo se dan en las cosas sensibles, sino también en las espirituales que, por lo tanto, también tienen su propia belleza. Si decimos que un cuerpo es bello cuando sus miembros son proporcionados y tiene el color debido, también llamamos hermoso un discurso o una acción bien proporcionada y que tiene la claridad espiritual de la razón. Y la virtud es bella porque, con la razón, modera las acciones humanas.

En este sentido, Sto. En Aesthetica trata de lo bello como perfección del conocimiento sensible.

Filosofía : Teorías éticas [bamj]

De esta manera el conocimiento de lo estético ocupa un lugar intermedio entre el conocimiento claro y distinto, propio del entendimiento, y el conocimiento oscuro y confuso, propio de la sensibilidad: conocimiento claro y confuso, a un mismo tiempo, puesto que por su viveza capta nítidamente lo sensible, pero carece de la claridad de lo lógico. Para Hume hay una belleza natural, otra artística y una moral y, en correspondencia, tres clases de fealdad.

En la percepción de la belleza natural juega un papel capital el gusto o sentimiento y no la razón, mientras que en la captación de la belleza artística o moral la razón tiene un rol en cuanto puede corregir el falso gusto o sentimiento. La belleza moral consiste en el decoro, o sea, en el comportamiento conveniente. Llamamos belleza natural no a una cualidad real en los seres naturales y obras de arte, sino a una aptitud que los objetos tienen de producir en nosotros un placer clamo.

Se puede cultivar , produciendo una delicadeza que aumenta nuestra sensibilidad para las pasiones tiernas y agradables y la disminuye para las rudas y violentas. Como la belleza no consiste en una propiedad real, Hume encuentra que el gusto de cada individuo tiene su propia validez. En este sentido hay reglas de arte, pero no a priori ni especulativas, sino empíricas, aunque no siempre el sentimiento se conforme a ellas.

Para aplicar las normas del gusto son precisas tres circunstancias: una perfecta serenidad de la mente, la concentración del pensar y la debida atención prestada al objeto. Estas reglas son decantadas por los sentimientos de los críticos de arte que poseen una gran delicadeza del gusto y han efectuado comparaciones apropiadas.

Se precisa por cierto que estos críticos tengan sus órganos en perfectas condiciones, se hayan liberado de los prejuicios y posean el entendimiento y razonamiento requeridos.

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Por lo tanto, lo sublime es aquello que es apropiado para suscitar en nosotros las ideas de pena y peligro; y lo bello, la cualidad que tienen los seres humanos y animales para excitar en nosotros un sentimiento de alegría y deleite con sólo mirarlos. En se publicó la Crítica del Juicio , que ha sido considerada como el fundamento de la estética moderna. La Crítica del juicio se propone desentrañar las reglas a priori de la facultad de juzgar así como su relación con el sentimiento. Kant indica que la facultad de juzgar es la propiedad de pensar lo particular como contenido en lo universal.

Y distingue dos tipos de juicio:. Kant rechaza tanto el empirismo como el racionalismo. En primer lugar, niega la posibilidad de lograr una definición; concluyente de belleza. La belleza es la bella representación de una cosa, y se articula mediante un juicio estético subjetivo. Con un juicio estético afirmamos que algo agrada. Pero se trata de un agrado desinteresado, de algo que gusta por sí mismo, no porque produzca placer o porque sea moralmente bueno.

Es también un agrado universalizable, que no concebimos sólo nuestro, sino que lo atribuimos a todos. Pero creemos que este agrado es totalmente necesario; nadie escapa a la sensación de agrado del objeto bello. Gusto es la facultad de juzgar un objeto o una representación mediante una satisfacción o un descontento, sin interés alguno.

Lo bello es lo que, sin concepto, es representado como objeto de una satisfacción universal. Bello es lo que, sin concepto, place universalmente. Belleza es forma de la finalidad de un objeto, en cuanto es percibida en él sin la representación de un fin. Bello es lo que, sin concepto, es conocido como objeto de una necesaria satisfacción Crítica del juicio , 5, 9, 17 y Para Kant el arte se diferencia de la naturaleza en la misma relación que distingue el facere hacer del agüere producir. El producto del arte se distingue del producto de la naturaleza, a su vez, como la obra al efecto.

En la belleza artística símbolo de la belleza moral , la persona encuentra la concreción de algo inteligible, pero que no puede reconocer racionalmente. Por eso, la capacidad que significa el sentimiento de lo bello es una propiedad de la altura del alma humana.

Tema La reflexión filosófica sobre la belleza. | Oposinet

Y ello se dice porque, desde Platón hasta Kant, la Filosofía ha tendido siempre a identificar verdad, bien y belleza, confundiendo así lo que, de hecho, pertenece a consideraciones distintas acerca de la realidad. Lo bello no puede ser una propiedad objetiva de las cosas lo bello ontológico , sino algo que nace de la relación entre el objeto y el sujeto; es aquella propiedad que nace de la relación entre los objetos contemplados y nuestro sentimiento de placer, que nosotros atribuimos a los objetos mismos.

La imagen del objeto referida al sentimiento de placer, medida por éste y valorada con arreglo a él, da lugar al juicio de gusto. Este juicio no es cognoscitivo, porque el sentimiento no es un concepto, y por lo tanto los juicios de gusto no son juicios teóricos. En consecuencia, bello es lo que agrada de acuerdo con el juicio de gusto, y ello implica cuatro características:. El juicio de gusto es la consecuencia de este libre juego de facultades cognoscitivas. Por lo tanto, concluye Kant:.

Este juicio puramente subjetivo estético del objeto, o de la representación con la que nos es dado, precede al placer que provoca el objeto y es el fundamento de este placer por la armonía de las facultades de conocer. Sin embargo, sobre la universalidad de las condiciones subjetivas en el juicio de los objetos sólo se fundamenta esta validez subjetiva universal del placer, que vinculamos con la representación de objeto al que llamamos bello. Agustín, Sto.


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Se trata de una distinción lingüística que es preciso analizar. Desde el punto de vista kantiano, existe una diferencia de pretensión de validez. Y ello es así porque, para Kant, también podemos ponernos de acuerdo en cuestiones de gusto, ya que todos los seres humanos participamos de unas mismas estructuras racionales. La belleza libre es la belleza de los objetos de la Naturaleza.

Para pintar bien es necesario tener inspiración, pero también dominar una técnica; igualmente para escribir poesía. De esta forma, se detecta en Kant una subjetivización del concepto tradicional de belleza como armonía. Ni tampoco es ciencia, cuya tarea esencial consiste en imponer reglas, leyes y teorías, con el fin de conocer la realidad.

Descripción

Ése es el caso del carpintero que fabrica una mesa o una silla. Por su parte, las artes de lo agradable son aquellas que tienen como fin el goce de vestir bien, el arte de saber llevar una conversación, el arte de la decoración, …. Frente a éstos, el arte bello consiste en la creación libre y desinteresada de un objeto sin conocimiento previo alguno de lo que se deba saber de ese objeto, utilizando para ello la imaginación, el gusto y una cierta habilidad, siempre necesaria en todo artista para poder plasmar sus ideas en la obra de arte.

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Kant insiste en algo que va a tener muy en cuenta la Estética posterior: los productos artísticos tienen que estar hechos tan libres de sujeciones a regla alguna que puedan parecer objetos de la Naturaleza. El arte debe imitar a la Naturaleza del mismo modo que la Naturaleza, en alguno de sus objetos parece imitar al arte.

Revista Observaciones Filosóficas

Podemos liberarnos del dolor y del tedio, y sustraernos de la cadena infinita de las necesidades, a través del arte y de la ascesis. El hombre, en la experiencia estética, se aniquila en cuanto voluntad y se transforma en puro ojo del mundo, se sumerge en el objeto y se olvida de sí mismo y de su dolor. El arte expresa y objetiva la esencia de las cosas, y precisamente por esto nos ayuda a separarnos de la voluntad. El placer estético consiste en gran medida en el hecho de que, al sumergirnos en un estado de pura contemplación, nos liberamos durante un instante de todo deseo y toda preocupación; nos despojamos, en cierto modo, de nosotros mismos, ya no somos el individuo que pone la inteligencia al servicio del querer, el sujeto correspondiente a su cosa particular, por la cual todos los objetos se convierten en movimientos de la volición, sino que purificados de toda voluntad, somos el sujeto eterno del conocimiento, el correlato de la idea.

En la experiencia estética dejamos de ser conscientes de nosotros mismos y sólo lo somos de los objetos intuidos. La experiencia estética constituye una temporal anulación de la voluntad y, por lo tanto, del dolor. La actividad intuitiva expresa en la misma medida en que intuye. Pictórica, verbal, musical o de cualquier otra forma que se describa o denomine, en estas manifestaciones no puede faltar la expresión a la intuición, de la que es estrictamente inseparable. A todos les ha sido dado experimentar la luz que aparece en nuestro interior cuando se logra —y sólo en la medida en que se logra— formular ante uno mismo las propias impresiones y los propios sentimientos.

Estos sentimientos e impresiones, en virtud de la palabra, pasan en ese caso desde la oscura región de la psique hasta la claridad del espíritu contemplador.

See a Problem?

En dicho proceso cognoscitivo resulta imposible distinguir entre la intuición y la expresión. Una surge junto con la otra, en el mismo instante que a otra, porque no son dos, sino sólo una. A menudo se suele oír que alguien afirma que posee en su mente numerosos e importantes pensamientos, pero no logra expresarlos. En realidad, si de veras los tuviese, los habría acuñado en muchas y resonantes palabras, y así los habría expresado.

Si en el acto de expresarlos dichos pensamientos parecen desvanecerse o adquieren un aspecto escaso y pobre, lo que pasa es que no existían o eran simplemente escasos y pobres. En la misma medida en que se intuye, se expresa. Croce considera que la intuición artística no es una prerrogativa exclusiva de los grandes artistas, de los genios, sino que pertenece a todos los hombres: la diferencia que existe entre el hombre corriente y el genio es sólo de orden cuantitativo, pero no cualitativo.


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De lo contrario, el genio no sería humano y los hombres no lo entenderían. Se suele decir que los grandes artistas nos revelan a nosotros ante nosotros mismos. En lugar de afirmar poeta nascitur , habría que decir: homo nascitur poeta ; unos nacen poetas pequeños, y otros grandes. El convertir esta diferencia cuantitativa en diferencia cualitativa dio origen al culto y a la superstición del genio, olvidando que la genialidad no es algo que haya bajado del cielo, sino que es la humanidad misma.

El hombre genial, que se considere o que sea representado como alejado de la humanidad, halla su castigo al convertirse en un poco ridículo, o al parecerlo.

Porque la verdad es precisamente ésta: contenido y forma tienen que distinguirse muy bien en el arte, pero no pueden calificarse como artísticos por separado, justamente porque sólo es artística su relación, su unidad, entendida como unidad concreta y viva —la que es propia de la síntesis a priori— y no como unidad abstracta y muerta.

Sin embargo, esto no afecta al artista o a lo estético, porque el arte no es un vano fantasear, o un apasionamiento tumultuoso, sino la superación de este acto gracias a otro acto, o, si se prefiere, la sustitución de un desasosiego por otro: por el anhelo de formación y de contemplación, por las angustias y las alegrías de la creación artística. En ella, el individuo palpita con la vida del todo, y el todo se encuentra en la vida del individuo; cualquier representación artística es ella misma y el universo, el universo en aquella forma individual, y aquella forma individual como universo.

En cada acento de poeta, en cada criatura de su fantasía, se halla todo el destino humano, todas las esperanzas, las ilusiones, los dolores y las alegrías, las grandezas y las miserias humanas, el drama de lo real en su interioridad que llega a ser y crece de manera perpetua sobre sí mismo, sufriendo y gozando.