DE AMOR Y POESÍA EN LA ESPAÑA MEDIEVAL. PRÓLOGO A JUAN RUIZ

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Contents

  1. De amor y poesía en la España medieval: prólogo a Juan Ruiz
  2. The Oxford Cantigas de Santa Maria database | View poem data
  3. Alicia Ferraresi De Amor Y Poesia En España Medieval Colmex
  4. Uploaded by

En este caso, Quevedo menciona una de las silvas de Estacio en la que el poeta romano lo nombra; Quevedo había leído este poema en la edición aldina de , hoy en la biblioteca de la universidad de Princeton, que descubrieron los Kallendorf y que contiene numerosas anotaciones de Quevedo que citamos oportunamente. Andreini da Pistoia rechazaba a los poetas de su tiempo como Petronio hacía que su personaje Encolpius increpara a quienes escribían cosas ridículas en el siglo I d.

La fuente que utilizó Quevedo fue una obra enciclopédica sobre la cultura griega a la que recurrían desde el siglo XVI los lectores interesados en sus antigüedades: los Deipnosophistae o La cena de los sofistas de Ateneo de Naucratis fl. Quevedo admite, así y todo, que hubo excepciones en la tradición poética de España y, por ello, va citando una serie de versos que procedían del primer Cancionero General y a continuación de la obra de poetas del XVI, inclusive Ercilla.

Cuando le pidieron a fray Luis que juzgara las tres versiones y declarara quién había vencido, presentó él la suya, que dijo había traducido en una noche A causa de emplear una mezcla de lenguas, convierten el castellano en algarabía, hasta el punto de que ya casi nadie sabe hablar un idioma puro.

Sin embargo, lo fundamental es reconocer que, por diferentes razones, Quevedo convirtió en libro los manuscritos recuperados de la poesía de fray Luis de León, superando el estado de desordenada difusión en el que se encontraban hasta En la jerarquía poética de Quevedo fray Luis es un modelo, una autoridad literaria que oponer a quienes imitan a Góngora. Por otra parte, el discurso de Quevedo descansa en una enumeración de citas que autorizan su razonamiento.

De amor y poesía en la España medieval: prólogo a Juan Ruiz

La perspicuidad debe ser un objetivo, y puede conseguirse respetando algunos preceptos conculcados por los seguidores de Góngora. Frente a quienes propugnan la oscuridad mediante Aristóteles y Petronio pretendiendo que su rechazo de la humildad de la dicción implica una defensa de la oscuridad, Quevedo muestra que las mismas autoridades defienden en realidad una claridad estilizada, elegante, que dista tanto de la oscuridad como de la humildad.

Esta claridad se consigue en particular gracias a la evidentia , ejemplificada por Quevedo con ejemplos sacados de la Eneida. Al buscar un estilo elegante que evite la humildad, el poeta recurre a figuras y palabras forasteras; sin embargo el exceso puede llevar al enigma o al barbarismo, o sea a una acumulación de procedimientos que hacen que el lector no sepa qué es exactamente lo que designan las palabras empleadas. La afectación es tal que el lenguaje ya no es apto para comunicar y llega a ser ridículo por parecer torpemente hinchado.

Góngora y Quevedo demostraron su evolución hacia la estética de la agudeza y arte de ingenio que cada uno desarrolló, sin duda, con rasgos personales, diferencias inevitables en los escritores de todo o cualquier período literario. Menos atención se ha prestado a la presencia de rasgos estilísticos en la poesía amorosa de Quevedo, tanto en la sección dedicada a varios sujetos femeninos como en Canta sola a Lisi , que son paralelos a los de Góngora, aunque nunca, por supuesto, idénticos. Sin duda, no hay que escatimar la mención de algunas divergencias.

Quevedo se distinguió por su temprana adhesión a las ideas innovadoras de Justo Lipsio sobre el estilo lacónico después de la publicación de su tratado Epistolica institutio de y aprovechó su influencia. En lo que respecta a Góngora, carecemos de noticias al respecto pero no parece que se hubiera interesado por estas cuestiones. Sin embargo, a pesar de su amistad con Lope de Vega, no compartió su posición teórica con respecto al nuevo arte de ingenio. Ya lo había señalado Menéndez Pidal en uno de sus tan conocidos trabajos:.

Quevedo había iniciado, como dijimos, su edición de la poesía de fray Luis de León con dos textos introductorios: una breve dedicatoria a Manuel Sarmiento de Mendoza, en cuya biblioteca encontrara el manuscrito que publica, y la epístola-dedicatoria dirigida al conde-duque de Olivares, con fecha del 21 de julio de , en los que presenta el texto del agustino en detalle. Ya en el primero prodigaba alabanzas al privado: por un lado, el reconocimiento de la importancia de su cargo en el reino; por el otro, de su capacidad intelectual a la hora de reconocer el valor literario de la poesía de fray Luis.

Las complejas relaciones entre Quevedo y Góngora parecen nacer en la primera década del siglo XVII, cuando la corte se instala en Valladolid y luego vuelve a Madrid. Su primer cuarteto reza:. Como es sabido, la princeps del Anacreón castellano , concluido en , sólo apareció publicada en el siglo XVIII en Madrid: de es la colección de obras de Quevedo producidas en la imprenta de Sancha. De regreso a Córdoba, Góngora inició otra etapa en su actividad literaria que culminaría con la redacción de sus grandes poemas.

No es aventurado suponer, por tanto que, durante la primera fase de la polémica gongorina, las preocupaciones políticas de Quevedo se hubieran impuesto sobre su vocación literaria y sus intereses teóricos en cuestiones de poética y retórica. El panorama cambia cuando se instala en Torre de Juan Abad y le es posible ya viajar a la corte en Madrid. Con todo, su intervención en esta fase final de la polémica gongorina debería verse fundamentalmente, como dijimos, en clave política.

Quevedo redactó esta extensa epístola-dedicatoria al conde-duque desde esta nueva, aunque finalmente inestable, posición en el contexto político de fines de la tercera década del XVII, entre y Quevedo fallecería el 9 de setiembre de Publicada en Madrid en , esta primera edición de la poesía de fray Luis de León se inicia con una serie de paratextos entre los cuales figura una extensa dedicatoria de Quevedo al conde duque de Olivares, fechada el 21 de julio de y así lo hemos explicado en este ensayo introductorio.

Hemos tenido en cuenta, por supuesto, las ediciones de E.

Estudios de literatura y otras cosas / Francisco Rico Manrique

Rivers y de A. Azaustre consignadas en la bibliografía. Así me desempeño con el autor y con vuestra merced, a quien dé Dios larga vida con buena salud. Gran Canciller, mi señor En la parte primera, que es toda de intentos que eligió la madurez de su seso 75 , la dicción es grande, propia y hermosa, con facilidad de tal casta que ni se desautoriza con lo vulgar ni se hace peregrina con lo impropio Todo su estilo con majestad estudiada es decente a lo magnífico de la sentencia, que ni ambiciosa se descubre fuera del cuerpo de la oración 77 , ni tenebrosa se esconde —mejor diré que se pierde— en la confusión afectada de figuras y en la inundación de palabras forasteras La locución esclarecida hace tratables los retiramientos de las ideas 79 y da luz a lo escondido y ciego de los conceptos Y en todas lenguas aquellos solos merecieron aclamación universal que dieron luz a lo oscuro y facilidad a lo dificultoso; que oscurecer lo claro es borrar, y no escribir; y quien habla lo que otros no entienden, primero confiesa que no entiende lo que habla Plinio , Naturalis Historia , cap.

Y si los que afectan esta noche en sus obras quieren alabanza por decir tiene dificultad el escribir nudos ciegos 84 y no ser inteligibles, san Jerónimo ad Nepotianum los desnuda de esta presunción cuando dice: Nihil tam facile quam vilem plebeculam et indoctam contionem linguae volubilitate decipere, quae quidquid non intelligit plus miratur. Este lugar del Filósofo 89 , a los que descansaron en este punto la lección —temiendo por larga jornada la de su desengaño, estando en otro renglón inmediato— ha dado ocasión de errar, no modo de escribir.

Aclaman estos renglones por texto expreso, en disculpa de los barbarismos y solecismos que escriben, de que resulta la enigma Pocos pasos que dieran los ojos en el libro, leyeran el desengaño en estas palabras consecutivas: Verum si quis haec omnia simul congerat, vel aenigma efficiet, vel barbarismum. Ni ha mostrado vuestra excelencia afición a otro estilo Admitió con benignidad las obras de Fernando de Herrera , tesoro de la cultura española, siempre admirado de los buenos juicios Prendas son todas que alentaron este discurso para enriquecerse con su nombre y asegurarse, pues sale cobrando enemigos de balde.

Pues lo que Aristóteles dice no es malicia mía, y menos cuando Demetrio Falereo , en el libro De elocutione , parece que le traslada y le repite: Dictionem autem in hac figura orationis exquisitam et immutatam nec nimis vulgarem oportet esse; sic enim amplitudinem et dignitatem habebit. Primum igitur translationibus est utendum hae enim vel maxime et voluptatem et amplitudinem conferunt orationibus , non tamen crebris et frequentibus; alioquin dithirambos loco orationis scribemus, neque longe petitis, sed ex ipsa re et ex simile sumptis Lo primero se ha de usar de translaciones, porque éstas dan autoridad y ser a la oración; mas no han de ser frecuentes.

De otra suerte, en lugar de oración haremos ditirambos. Y no se han de buscar de cosas remotas, sino de las propincuas y semejantes No deja Demetrio disculpa a los que interpretan mal al Filósofo ; y es cierto que todos aborrecieron la afectada oscuridad y los enigmas Augustus contra, verbum insolens quasi scopulum fugiendum esse dicebat Mecenas, por otras virtudes varón muy celebrado, escribió con estilo lascivo y afectado, y se dejaba llevar de la composición insolente.

Al contrario Augusto, la palabra insolente, decía, se debía huir como escollo.


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Y refiere que sólo cuando escribía a Mecenas, por burlar de él le escribía en aquel lenguaje ridículo; y refiere estas locuciones: Vale, mel gentium, metuelle, ebur ex Hetruria, laser Aretinum, adamas Supernas, Tiberinum margaritum, Cilneorum smaragde, iaspis figulorum. Y prosigue la nota: Nec Tiberio pepercit interdum reconditas et obsoletas voces aucupanti. Reprendía a Marco Antonio, como a hombre que escribía lo que admirasen los oyentes, y no lo que entendiesen.

Este modo de sentir, con suma elegancia se oye en el donaire de nuestro Marcial , lib. X, epig. XXI :. Que la palabra ater es condenada en el estilo de los poetas, consta de Horacio en la Arte poética :. De suerte que no sólo es reprensible escribir oscuro, sino poco claro.

The Oxford Cantigas de Santa Maria database | View poem data

No le perdonó esta reprensión al poeta oscuro en la Alexandra Falereo cuando dijo: Dictione iniqua. Aristoteles ait frigidum quatuor modis fieri, scilicet: quando utimur peregrino et obscuro vocabulo, ut Licofron, Xerxem, Pelorium hominem Condición reprobada. Aristóteles dice que la frialdad de cuatro maneras se escribe, conviene a saber: cuando usamos de vocablo peregrino y oscuro, como Licofrón hablando de Jerjes, hombre pelorio. I, elegía 9 con tan ingeniosos gritos?

Yo con alguna licencia lo imité en estos versos, que pueden pasar por traducción:. El arte es acomodar la locución al sujeto.

Nondum umbraticus doctor ingenia deleuerat […]. Grandis et, ut ita dicam, pudica oratio non est maculosa, nec turgida, sed naturali pulcritudine exurgit. Nuper ventosa istaec et enormis loquacitas Athenas ex Asia commigrauit animosque iuuenum ad magna surgentes veluti pestilenti quodam sidere adflauit, ac ne carmen quidem sani coloris enituit Séame lícito decir con vuestra licencia que sois los primeros que echaron a perder toda la elocuencia, y componiendo cosas ridículas, con vanos y leves sones, hicisteis que el cuerpo de la oración desmayado cayese. La grande y decorosa oración no es monstruosa y hinchada, antes se endereza con natural hermosura.

No tiene mucha edad este delirio, que pocos años ha que algunos hipócritas de nominativos empezaron a salpicar de latines nuestra habla , que, gastando de su caudal, enriqueció a Europa con tan esclarecidos escritores en prosa y en versos. Dii boni, scilicet et necabis me. Lugar es ajustado y que dice lo uno y lo otro.

Alicia Ferraresi De Amor Y Poesia En España Medieval Colmex

Disertationum con tales palabras: Scholasticum esse animal quod ab omnibus irridetur El culto es animal de quien todos se ríen De todo esto se asegura quien ama la propiedad y la luz, y la escribe y las razona Virgilio en la Geórgica , libro 4: Saepe exiguus mus Muchas veces el pequeño ratón Diferentes cosas estima Quintiliano que los supersticiosos y legos.

Desde el asiento padre Eneas así habló alto. Pindarus , Olimpia I :. Y con todo eso Horacio lo imitó una vez, como se ve en sus obras Carminum , lib. Sin esta necesidad lo hizo Horacio en el lib. Y no faltó quien imitase esto. Es tal la tercera estancia:. Es de advertir que esto no lo hicieron por elegante ni agradable; hiciéronlo por la fuerza del consonante, que era vana , y no mente. De buena gana lloro la satisfacción con que se llaman hoy algunos cultos , siendo temerarios y monstruosos, osando decir que hoy se sabe hablar la lengua castellana, cuando no se sabe dónde se habla, y en XXIII las conversaciones —aun de los legos— tal algarabía se usa que parece junta de diferentes naciones; y dicen que la enriquecen los que la confunden.

Y en el propio libro 8, cap. Sea ejemplo si en España alguno, por excusar la voz cabrito —que es decente, y no es sucia ni vil ni deshonesta— dijese cuerno , que es todo esto junto con ignominia, y de mala composición de letras Alfonso X, el hombre, el rey y el sabio Llampayas, José. Las mejores poesías gallegas López Aydillo, Eugenio. La amada de Alfonso el Sabio Lusarreta, Pilar de. Cantigas de Santa Maria. Excerptos annotados Magne, Augusto. Die altportugiesische Marienlyrik vor Mettmann, Walter. Las Cantigas de Don Alonso el Sabio. Morayta de Sagrario, Miguel. A poesia dos trovadores.

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Antologia Nemésio, Vitorino. Alfonso X the Learned. An Anthology Parkinson, Stephen. Literatura galega medieval. A história. La lírica tradicional es la poesía lírica compuesta de forma anónima y transmitida oralmente con origen en el siglo XI. Muy parecidas son las cantigas gallegas y las cançós catalanas. Los principales son:. Aspectos formales. Se acude con frecuencia a simbolismos sacados de la naturaleza: lavarse la cara los amantes; la fuente renovación, fecundidad , nacimiento de las flores el amor Parece ser que la jarcha era el centro de la composición.