Dios a la vista: El conocimiento natural de lo divino (Cuestiones Fundamentales)

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Contents

  1. Buscar este blog
  2. Introducción a la Filosofía
  3. Introducción a la Filosofía - Wikiversidad

La 'posibilidad' de conocer. La epistemología propone soluciones opuestas:. Las verdades evidentes del dogmatismo son:. Para interpretar la naturaleza del conocimiento, su teoría propone dos grandes vertientes:. Los 'medios para obtener conocimiento': Tema controvertido, que implica conceptuar de qué se vale el hombre para iniciar y desarrollar el conocimiento.


  • DIOS A LA VISTA. EL CONOCIMIENTO NATURAL DE LO DIVINO.
  • Evan (Los tres mosqueteros nº 2).
  • El conocimiento natural de lo divino.
  • Historia de la literatura española (en español).
  • Teología dogmática!

Las primeras experiencias del protosapiens se habrían manifestado concomitantes a cambios anatómicos; así, el tiempo consolida la oposición del pulgar, éxito que potencia y es potenciado por el desarrollo del cerebro, que por acierto y fracaso comienza a catalogar y valorar e instintivamente a desechar lo superfluo y solo guardar hechos esenciales y vitales. Alcanza su apogeo al desarrollar el lenguaje, hecho que mejora sustancialmente el avance al facilitar la transmisión a cada nueva generación lo aprendido de la anterior, para mantener la vida y que finalmente le va a hacer la especie dominante.

Consecuente con este avance y tal como hoy se acepta, el inicio y desarrollo del conocimiento es un proceso gradual: el hombre al comienzo tiene en la experiencia captada por los sentidos la base para aprehender la realidad, luego aprende a razonar, es decir a derivar juicios que le lleven a representaciones abstractas, un campo diferenciado ya de la inicial captura de la realidad en su experiencia diaria. Caracterización del conocimiento. Basados en este desarrollo del h.

Conocimiento empírico o conocimiento vulgar. Conocimiento filosófico. Conforme el hombre avanza, busca conocer la naturaleza de las cosas y para entender mejor su entorno, y a él mismo, se cuestiona cada hecho aprehendido en la etapa del conocimiento empírico. Este cambio propicia una nueva forma de alcanzar el conocimiento, a la que denomina filosofía, otro tipo de conocer que se caracteriza por ser:. Conocimiento científico. El hombre sigue su avance y para mejor comprender su circunstancia explora una manera nueva de conocer.

A esta perspectiva la llama investigación; su objetivo: explicar cada cosa o hecho que sucede en su alrededor para determinar los principios o leyes que gobiernan su mundo y acciones. Otra es el hecho que en ciencia cualquier 'verdad' es susceptible de cambiar con cada nueva investigación. Con relación a la caracterización del conocimiento científico, éste se estructura en base a la relación interdependiente de sus elementos:. De acuerdo a estos elementos constitutivos, el conocimiento científico, entendido como pensamiento de características propias, conlleva las siguientes 'naturalezas':.

Nexo entre pensamiento y conocimiento. Para establecer el nexo entre pensamiento y conocimiento y tener una visión cierta de los cambios que el conocer ha tenido en el tiempo, es preciso revisar su transcurrir histórico, sin pretensión de prolijidad ni exhaustividad y sin caer en el maniqueísmo de sostener que la evolución del conocimiento sigue un proceso lineal ascendente, sino por el contrario tomar conciencia que este proceso de cambio algunas veces se presenta a velocidad vertiginosa y otras con desaceleraciones pasmosas e incluso retrocesos.

Breve aproximación a la evolución del conocimiento en occidente.

El pensamiento de Santo Tomás de Aquino

De los inicios a la mitología griega. La incógnita del inicio del conocimiento humano desafía nuestro nivel actual de entender; pero, indudablemente algo en lo que se concuerda es que ese camino tiene etapas progresivas de acumulación de experiencias y formulación de explicaciones, inicialmente simples, mas conforme el hombre se ubica existencialmente en su circunstancia y entabla contacto con la realidad objetiva necesariamente trata de entenderla y, ora por observación, ora por experiencia, logra alguna explicación incipiente a lo que le rodea. La mitología configura el inicio del desarrollo del conocimiento y, vista con ojos actuales, puede resultar acientífica; pero, es imposible negar su influencia en el camino del hombre hacia el conocimiento.

Contra este pensamiento mítico y primitivo aparece, avasallante, el planteamiento filosófico griego.

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Los filósofos griegos. Los griegos son los 'inventores' de la filosofía, concebida como una forma nueva de conocer que busca confrontar al hombre con la terrible realidad de estar ineluctablemente presente en su aquí y ahora para entenderla. Entre los años y aC, la sistematización del saber humano tiene su etapa fundacional en las escuelas filosóficas griegas, con la formulación y desarrollo de nuevos 'saberes' y 'entenderes', paso necesario para avanzar a la siguiente etapa.

Su importancia es tal que los orígenes de nuestro conocimiento occidental 'moderno' sobre política, arte, filosofía, historia, medicina y ciencia se remonta a este pueblo fascinante que vive hace 25 siglos y que tiene el acierto de cuestionarse todo lo hasta entonces conocido en busca nuevos caminos en pos de la siempre inasible verdad. Este proceso 'cuestionador' del pensamiento mítico propicia la aparición de nutridas formas de manifestaciones de cambio plasmadas en variedad de 'escuelas de filosofía'.

La filosofía griega pone las bases para el inicio de la especulación filosófica en el mundo occidental. Así, Catón el Censor desaprueba el conocimiento filosófico y, en el año aC, el Senado romano prohíbe la enseñanza de la filosofía, por considerarla peligrosa para la juventud. No obstante, luego el criterio romano cambia, en parte. Debido a estas razones, Roma modifica poco la filosofía y teogonía griegas. Pero, cuando Constantino cristianiza el Imperio, el Estado por primera vez en la historia del mundo 'civilizado' occidental se atribuye la tarea de cuidar las almas a las que por extensión ve como la fuente del conocimiento.

Introducción a la Filosofía

Al final del imperio, la cultura romana se funde con la tradición judaica presente en el cristianismo y las tres forjan el non plus ultra en la concepción religiosa del conocimiento y convierten al alma, y por tanto al conocer, en objetivo del estado. Este sincretismo del pensamiento romano, epónimo de lo latino u occidental, con el naciente cristianismo conlleva el inicio del desarrollo de la cultura 'Occidental y Cristiana', hace años. El renacimiento.

La concepción monacal del pensamiento no va acorde con el proceso de cambio y liberación de espíritus y mentes que ocurre en los ss XV y XVI, cambio que da lugar a la corriente transformadora llamada renacimiento, que como indica su nombre es un 're-nacer', es decir, volver-a-nacer y un volver la mirada a esa forma de conocer, entonces casi olvidada, que viene del mundo antiguo, especialmente de los griegos.

Pensadores hitos de este periodo son Descartes, , Locke, , Leibniz, , y al final del periodo Comte, también de gran influencia en el método científico actual El eje medular del pensamiento de Descartes es la duda metódica. Descartes deduce que la esencia de la naturaleza del conocimiento reside en el pensamiento y que todas aquellas cosas que podamos distinguir claramente con él son ciertas.

De esta manera llega a la sentencia, Cogito , ergo sum , en español 'Pienso, por tanto, existo'. Sostiene que para alcanzar el conocimiento se debe fragmentar el problema y luego reacomodar los 'pedazos', de acuerdo a un orden lógico. Compendia su pensamiento y el de toda una época en sus 'Discurso de metafísica' y 'La Teodicea', donde enfrenta el problema del conocimiento proponiendo un nexo entre la razón y la metafísica para solucionar grandes problemas, tales el método, el origen de las ideas y del conocimiento, la comunicación de las substancias, el hombre como razón o de la naturaleza de Dios Otras corrientes renacentistas.

Propio también de este periodo es el 'mecanicismo'. Todo en la naturaleza 'vive', aunque el modo de vida de un cuerpo a otro sea diferente y su movimiento solo efecto y expresión de un principio vital interior innato a la realidad misma del cuerpo que se mueve. La consolidación de escuelas tan disímiles, resultado del auge del renacimiento, genera esa dicotomía que se soluciona, aparentemente, con la antedicha tesis de Leibniz de contenido racional y metafísico.

Comte y el positivismo. El siglo XVII se caracteriza por el desarrollo de las ciencias exactas. El gran aporte del renacimiento para el saber humano son sus redescubrimientos y cambios en todos los órdenes del pensar y del saber. Empirismo y racionalismo. Luego del renacimiento, dos posiciones mueven la filosofía: empirismo y racionalismo. Su auge en las entonces recién aparecidas ciencias experimentales lleva a la visión del conocimiento sustentada como teoría de cavilación-consenso semejante al platoniano reflejo-correspondencia, donde el conocer se forja como un reflejo del objeto externo en el cerebro, tanto si es captado directamente por los órganos sensoriales o si es ayudado por instrumentos de observación; pero, aquí a diferencia de la concepción de Platón, con deducción a priori.

Para el empirismo, el conocimiento es producto de la percepción sensorial, y para el racionalismo, su opuesto, lo es de la reflexión racional Kant y el conocimiento. Conocimiento y materialismo dialéctico. Hacia el siglo XIX y conducida por Hegel, Marx, Engels, Vogts y Buchner florece, principalmente en Alemania, el materialismo, una forma de pensamiento filosófico como método para analizar la sociedad. Postula la tenencia de los medios de producción como determinante de todos los órdenes de la vida, ergo del conocimiento y la investigación científica. Se puede decir, pues, que la cultura tiene en sí misma la posibilidad de acoger la revelación divina.

Los cristianos aportan a cada cultura la verdad inmutable de Dios, revelada por Él en la historia y en la cultura de un pueblo. A lo largo de los siglos se sigue produciendo el acontecimiento del que fueron testigos los peregrinos presentes en Jerusalén el día de Pentecostés. El anuncio del Evangelio en las diversas culturas, aunque exige de cada destinatario la adhesión de la fe, no les impide conservar una identidad cultural propia. Ello no crea división alguna, porque el pueblo de los bautizados se distingue por una universalidad que sabe acoger cada cultura, favoreciendo el progreso de lo que en ella hay de implícito hacia su plena explicitación en la verdad.

Al contrario, el anuncio que el creyente lleva al mundo y a las culturas es una forma real de liberación de los desórdenes introducidos por el pecado y, al mismo tiempo, una llamada a la verdad plena. En este encuentro, las culturas no sólo no se ven privadas de nada, sino que por el contrario son animadas a abrirse a la novedad de la verdad evangélica recibiendo incentivos para ulteriores desarrollos.

El hecho de que la misión evangelizadora haya encontrado en su camino primero a la filosofía griega, no significa en modo alguno que excluya otras aportaciones. Entre ellas, la India ocupa un lugar particular. Corresponde a los cristianos de hoy, sobre todo a los de la India, sacar de este rico patrimonio los elementos compatibles con su fe de modo que enriquezcan el pensamiento cristiano. El segundo, derivado del primero, consiste en que cuando la Iglesia entra en contacto con grandes culturas a las que anteriormente no había llegado, no puede olvidar lo que ha adquirido en la inculturación en el pensamiento grecolatino.

Introducción a la Filosofía - Wikiversidad

Rechazar esta herencia sería ir en contra del designio providencial de Dios, que conduce su Iglesia por los caminos del tiempo y de la historia. En tercer lugar, hay que evitar confundir la legítima reivindicación de lo específico y original del pensamiento indio con la idea de que una tradición cultural deba encerrarse en su diferencia y afirmarse en su oposición a otras tradiciones, lo cual es contrario a la naturaleza misma del espíritu humano.

A la luz de estas consideraciones, la relación que ha de instaurarse oportunamente entre la teología y la filosofía debe estar marcada por la circularidad. Para la teología, el punto de partida y la fuente original debe ser siempre la palabra de Dios revelada en la historia, mientras que el objetivo final no puede ser otro que la inteligencia de ésta, profundizada progresivamente a través de las generaciones.

Por otra parte, ya que la palabra de Dios es Verdad cf. De esta relación de circularidad con la palabra de Dios la filosofía sale enriquecida, porque la razón descubre nuevos e inesperados horizontes. La fecundidad de semejante relación se confirma con las vicisitudes personales de grandes teólogos cristianos que destacaron también como grandes filósofos, dejando escritos de tan alto valor especulativo que justifica ponerlos junto a los maestros de la filosofía antigua. Soloviov, Pavel A. Florenskij, Petr J. Caadaev, Vladimir N. Es de esperar que esta gran tradición filosófico-teológica encuentre hoy y en el futuro continuadores y cultivadores para el bien de la Iglesia y de la humanidad.

Como se desprende de la historia de las relaciones entre fe y filosofía, señalada antes brevemente, se pueden distinguir diversas posiciones de la filosofía respecto a la fe cristiana. Una primera es la de la filosofía totalmente independiente de la revelación evangélica. En esta situación, la filosofía manifiesta su legítima aspiración a ser un proyecto autónomo , que procede de acuerdo con sus propias leyes, sirviéndose de la sola fuerza de la razón.


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Siendo consciente de los graves límites debidos a la debilidad congénita de la razón humana, esta aspiración ha de ser sostenida y reforzada. Una segunda posición de la filosofía es la que muchos designan con la expresión filosofía cristiana. La denominación es en sí misma legítima, pero no debe ser mal interpretada: con ella no se pretende aludir a una filosofía oficial de la Iglesia, puesto que la fe como tal no es una filosofía.

No se hace referencia simplemente, pues, a una filosofía hecha por filósofos cristianos, que en su investigación no han querido contradecir su fe. Hablando de filosofía cristiana se pretende abarcar todos los progresos importantes del pensamiento filosófico que no se hubieran realizado sin la aportación, directa o indirecta, de la fe cristiana. Dos son, por tanto, los aspectos de la filosofía cristiana: uno subjetivo, que consiste en la purificación de la razón por parte de la fe.

Con la humildad, el filósofo adquiere también el valor de afrontar algunas cuestiones que difícilmente podría resolver sin considerar los datos recibidos de la Revelación. La Revelación propone claramente algunas verdades que, aun no siendo por naturaleza inaccesibles a la razón, tal vez no hubieran sido nunca descubiertas por ella, si se la hubiera dejado sola. Incluso la concepción de la persona como ser espiritual es una originalidad peculiar de la fe.

El anuncio cristiano de la dignidad, de la igualdad y de la libertad de los hombres ha influido ciertamente en la reflexión filosófica que los modernos han llevado a cabo. Son tareas que llevan a la razón a reconocer que lo verdadero racional supera los estrechos confines dentro de los que ella tendería a encerrarse. Al especular sobre estos contenidos, los filósofos no se ha convertido en teólogos, ya que no han buscado comprender e ilustrar la verdad de la fe a partir de la Revelación.

Otra posición significativa de la filosofía se da cuando la teología misma recurre a la filosofía. Siendo obra de la razón crítica a la luz de la fe, el trabajo teológico presupone y exige en toda su investigación una razón educada y formada conceptual y argumentativamente. No es casual que los Padres de la Iglesia y los teólogos medievales adoptaron filosofías no cristianas para dicha función.