El Conquistador de Sueños: La Travesía de Luis Pimentel

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N[uev]a Esp[añ]a. Arzob[is]pado de México. Año de ludlxxxi.

Y el dicho mandón, que había ido con la embajada, le dijo que venía muy cansado porq[ue], luego q[ue] llegó, se echó en el suelo. Y, ansí, mandó le trujesen a cuestas, en una hamaca de manta, ante él, donde le recibieron de paz y con mucho contento. Es, este viento, sano. Y esto [es lo que] se sabe deste capítulo. Es abundante de aguas, por pasar cerca deste pueblo un río y algunas fuentes, aunque de poca corriente porque se sumen debajo de tierra, por ser fofa: y, a medio estado que caven, dan en agua.

Hay mucha parte de tierra en esta comarca q[ue] no se puede beneficiar, por ser bajas, crudias, pegajosa y muy abierta de grietas. Es muy abundante de pastos, de mucho género de yerbas. Y esto se responde y sabe de este capítulo. Dicen los naturales que, mucha parte dellos, murieron en las idas y venidas que hacían, con cargas de las jarcias que llevaron al Puerto de la Navidad, 14 donde se hicieron los navíos para la China.

Pocos dellos tienen cercadas sus casas con adobe, ni tienen patio, sino solas las casas; exentas las calles, con sus encrucijadas como las de las ciudades de españoles. Son ingeniosos en gran manera para deprender y contrahacer cualquier cosa que vean; son descuidados. Y los cazcanes 20 y totonaques, aunque hablan entre ellos estas lenguas, todos ellos generalm[en]te hablan la lengua mexicana, y son muy ladinos en ella. Y, lo que se sabe, es que, por los meses de abril, mayo y junio, no hace sombra ninguna al medio día.

Comentarios del libro

Y esto [es lo que] se sabe de este capítulo. Todos son caminos torcidos, y parte dellos, a la parte del sur, [con] muchas serranías altas; [son] buenos los caminos de caminar en todo, tiempos. Y esto se responde a este capítulo. Y esto [es lo que] se responde. Hay, en cada uno destos dichos pueblos y sujetos, 23 veinte vecinos tributarios. Y esto es lo q[ue] se responde. Y esto [es lo que] se responde a este capítulo.

Y, para el cumplimi[en]to de este d[ic]ho tributo, había mucha diligencia y cuidado, y, el que no lo cumplía ni iba a hacer la d[ic]ha sementera, y se quedaba por flojo y perezoso, moría por ello. El cual dicho ídolo estaba en una petaquilla de caña cuadrada y peq[ue]ña, que es a manera de una cajuela, con su tapadera. Y, ansí, todos, bien aderezados con las insignias de guerra, como habían ido a la pelea, con plumas en las cabezas y cuentas en las gargantas y pies y muñecas, entraban en la iglesia, y allí se estaban por tiempo de cinco días, sin salir della.

Y le pedían y suplicaban recibiese los vencidos que de presente le ofrecían. Sus leyes y ritos y castigo eran que, de cada barrio, señalaban cierta cantidad de soldados para la guerra y, los que desto faltaban, moría[n] por ello. El género de muerte que les daban era darles con una maza en el cogote, hasta que moría[n]. Si alguno era ladrón, era aborrecido en gran manera y moría por ello; y, el que levantaba testimonio, moría por ello. Y, con esto, se concluye esta cuestión y se responde a este capítulo. Y éste, y el gobernador y señor, llamaban a los mandones de cada barrio [para] que, a alta voz, dijesen a los naturales lo que el familiar decía de lo que había de suceder y las guerras q[ue] se les movían, y [si] los tiempos habían de ser lluviosos o secos.

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Y, para las cosas tocantes a la iglesia y doctrina de los naturales, hay un vicario y fiscal. Movíanse guerra unos con otros por la caza, y por tomarse los unos a los otros algunos indios desmandados de sus pueblos y muerto Este embajador iba con toda seguridad, sin q[ue] se le hiciese mal, y, ansí, salían los desafiados al campo. Usaban de rodelas, de unas varas muy recias y muy entretejidas, q[ue] defendían bien cualquier fuerza de flecha, o golpe de porra o maza. Peleaban con mucha gritería y alharacas. Las mujeres andaban, de la cintura abajo, con unos faldellines o mantillas muy cortas, que les llegaba a la rodilla, y, de la cintura arriba, 35 desnudas.

Vivían juntos en sus ranchos, que eran unas casas redondas y bajas; en cada uno de los ranchos o casas vivían cuatro y cinco indios casados, con sus mujeres. En aquellos d[ic]hos ranchos no usaban del adobe, de que ahora usan. El traje y vestir, de que ahora usan en este d[ic]ho pu[ebl]o, son mantas de algodón, cuadradas y atadas por los dos cantos, y métenla por la cabeza; encima de los hombros traen una y dos destas.

Traen, todos generalmente, sombreros de fieltro de Castilla, y muchos usan sayal vetado y de todas colores; usan de zapatos de vaqueta y botas de cuero de venado, que les traen a vender de la provincia de Avalos: andan polidos y bien aderezados. Cóbrense, de noche, con frezadas que traen a vender mercaderes que vienen de la ciudad de Méx[i]co. Las mujeres andan, todas, cubiertas de algodón y lana de ovejas, negra y blanca; dance mucho a hilar.

Traen, de la cintura arriba, un género de ropillas cortas que les llega hasta el ombligo, abiertas por tres partes, por medio y a los lados, donde meten la cabeza y los brazos, 37 y cerrado por los costados; y muy galanas: unas, vetadas de blanco y negro, y, otras, de amarillo y colorado y otras colores, con muchas rosas en redor. Todas, generalm[en]te, llevan cobijas blancas en las cabezas, de algodón, blancas, q[ue] ellas tejen; otras las llevan de ruin de fardo, q[ue] compran de los mercaderes q[ue] por este pu[ebl]o pasan.

Algunas dellas andan calzadas con jervillas. Y estas cobija[s] se ponen cuando van a la iglesia, y, las q[ue] andan desta manera cubiertas, 38 son, por la mayor parte, puercas. Precianse de traer el cabello tendido y peinado.

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Cazaban venados y conejos, gallinas de la tierra que ellos criaban , 41 otras, montesas, y perrillos que llamaban CHlCHITONES, q[ue] los criaban sólo para comer; culebras, ratones, tejones, tigres; y otras sabandijas: cocían estas carnes en hoyos con muchos guijarros.

Bebían mucho pulque, que es vino de maguey. Dicen que vivían cien años, y ciento y diez; vivían muy sanos, y las enfermedades q[ue] tenían eran calenturas, tos y romadizo. Y la causa q[ue] entre ellos se halla de vivir tan poco como viven hoy día, dicen q[ue] son las muchas frutas q[ue] hay, [las] muchas comidas, y las salidas q[ue] hacen a otras provincias, de treinta y cinc[uen]ta y dieciocho leguas de jornada, y [el] haberlos sacado de las q[ue]bradas y laderas de las serranías.

Y esto se entiende de este capítulo. Tiene de largo esta comarca, o su jurisdicción, siete leguas, tomado de oriente a poniente, y por el ancho, de norte [a] sur, tres leguas. Llaman la comarca los naturales, en su lengua, Iquajocho o Toquajocho. Entiéndese que la causa de su humedad es por pasar rio por muy cerca del, que algunas de las casas caen al mismo río.

Es tan fuerte y hace tanta operación, q[ue]los destulle, y purgan por las vías ordinarias, por boca y ojos, 49 y q[ue]dan sanos. No usan estos naturales de purgas ni [de] sangrías.


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Duermen, todos los naturales, en bajo, en el suelo, con una estera q[ue] echan debajo, y muy delgada, de caña o carrizo. Tiene su nacimiento [a] cinco leguas deste pueblo; sale de unas peñas negras con mucha fuerza. Hay molinos para moler el trigo, en la vera deste río; hay, en sus riberas, estancias de ganado mayor, vacas y yeguas, burros y burras, ovejas y puercos.


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Hay pocas huertas en su ribera y, las que hay, son de poca cuenta. No son curiosos estos naturales en hacerlas ni [en] sembrar legumbres, las cuales se dan muy bien en extremo. Hay mucho pescado en este río, bagres y algunas truchas; son grandes pescadores estos indios. Andaba la tierra de tal manera a una parte y a otra, que no podían tenerse en pie los indios; cayeron muchas casas en este pu[ebl]o y, con la caída, tomaban debajo y mataron mucha gente: murieron 53 muchas mujeres.

Fue cosa de tanto espanto la fuerza del temblor, que se entendió q[ue] el mundo se acababa.

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Y esto se sabe de este capítulo. En lo que toca a las yerbas medicinales, no. No tienen ningunas de las de Castilla, como son clavellinas, ni azucenas ni lirios ni manzanilla, ni las han visto ni sembrado o plantado, ni se les da nada por ello. Hay en la comarca deste pu[ebl]o, en las serranías, muchos leones y tigres, algunos osos y gatos monteses; por los llanos, hay muchos lobos y zorras en cantidad: hacen mucho daño en los ganados, ansi ovejas como terneras, q[ue] las matan.

Las aves que crían son de Castilla, porq[ue] se crían bien y en cantidad; hay pocas de la tierra, por criarse mal y ser muy delicadas. Valen las de Castilla, por esta comarca, a real cada gallina de Castilla; y, las de la tierra, valen a tres reales, y, los gallos, a cinco y a seis reales.


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Hay, en las serranías de esta jurisdicción, a una legua y a dos deste pu[ebl]o, a la paste del norte y sur, muchas vetas de plata y, la mayor parte dellas, de cobre. Hay cerca dente d[ic]ho pu[ebl]o, a cinco y [a] seis leguas, haciendas de minas pobladas, de q[ue] sacan plata, aunq[ue] no de mucha ley; los metales tienen muchos géneros de colores: son blancos, verdes [y] colorados, y entiéndese q[ue], si en esta comarca hubiese o entrasen mineros ricos q[ue] pudiesen tener caudal para hacer ingenios, poblarían haciendas y se sacaría plata en cantidad.

Dicen los naturales q[ue] usaban sus antepasados de alumbres q[ue] traían de estas serranías fronteras, y no saben dar razón de dónde.

No hay atramentos ni colores. Y esto se responde.

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Duermen en el suelo, todos, sin cama ni barbacoa. Los españoles que en esta comarca viven, tienen por granjería sementeras de trigo y maíz, vacas, ovejas y puercos. No hay capilla ni dotación q[ue] sea señalada; tiene el d[ic]ho beneficiado, sin el salario ya d[ic]ho, otros aprovechami[en]tos, de otras estancias a su partido sujetas. Va en doce hojas, con la Instrucción que de España vino, todo cosido. Advertencia: Hasta donde ha sido posible, las inscripciones de la pintura se han trasladado de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, como si las líneas imaginarias que la dividen fueran horizontales.

La transcripción no es modernizada. De Tuchpa, a 16 de octubre de Lebrón de Quiñónez fue excusado de todos los cargos, confirmado en el suyo y aun honrado con otros. En el mismo volumen citado del ENE pp. Totolapa, colindante con Acapiztla, Chateo y Suchimilco, cae pocos kilómetros al nordeste de la ciudad de México.

Todo parece indicar, entonces, que Juan de Añesta arribó al pueblo de Ameca hacia Fue puerto y astillero, donde, a partir de , hasta , se armaron y cargaron los navíos que llevaron sendas expediciones a las islas de la Especiería. Cató Santamaría Suma, por tanto, un total de veintidós planas y media.

Vienen después, en sucesión, las descripciones de Tuscacuesco 9rv y de Cusalapa llrv. No hay indicio de que este trío de descripciones se haya acompañado de mapa o pintura alguna. Su texto ha sido editado, hasta donde me consta por referencias de Cline ; a: , por el Estado de Jalisco y por Vargas Rea a, b.

Sus habitantes, huyendo del azote pestilencial, se habían mudado a Zapotitlan, dando origen así a esta cabecera. En , residía allí el alcalde mayor de la provincia de Amula, don Francisco de Agüero.