El llanto que no cesa: I Antología de Terror Cruce de Caminos

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Contents

  1. El llanto que no cesa: I Antología de Terror Cruce de Caminos
  2. Mucho más que documentos.
  3. Antología poética - Colección de poesía terapéutica [Tomo 1] El rayo que no cesa
  4. El llanto que no cesa: I Antología de Terror Cruce de Caminos by Jaume Vicent

Mantuvo una estrecha amistad con Gabriela Mistral y estableció contacto con Juana de Ibarborou. Durante varios años fue directora de la Revista Cultura del Ministerio de Educación. José Matías Delgado".

El llanto que no cesa: I Antología de Terror Cruce de Caminos

En la capital estadounidense, conoce a Juan Ramón Jiménez y éste se convierte en su maestro. Desde finales de los años setenta, vive en Managua, Nicaragua. La historia de un ajusticiamiento, ; El niño que buscaba a ayer , ; Clave de mí, , Umbrales, ; Fuga de Canto Grande , ; Saudade , More filters.

Sort order. Jul 17, Juan rated it it was amazing. El relato que da nombre a la antología el primero , merece un lugar de honor en la literatura del terror. Netaris rated it really liked it Jun 06, Enrique rated it really liked it Aug 12, Daniela Montero marked it as to-read May 29, Cshpm marked it as to-read May 30, Enric marked it as to-read Jul 29, Osita Lectora marked it as to-read Aug 09, Lorena Bustos Saucedo marked it as to-read Sep 30, Jordi Clua added it Nov 07, There are no discussion topics on this book yet.

Mucho más que documentos.

About Jaume Vicent. Jaume Vicent. Escritor y copywriter. Autor de terror, publico algunos de mis microrrelatos en mi blog personal Excentrya. Las manos, que antes de los veinte aos empiezan a envejecer. Las manos, que no se cansan de investigar ni darse por vencidas. Las manos, que se alzan triunfantes y luego descienden derrotadas.

Las manos, que tocan las transparencia de la tierra. Que se posan tmidas y breves.

Pan-Hispanic Ballad Project

Que no saben y presienten que no saben. Que indican el lmite del sueo. Que planean la dimensin del futuro. Estas manos, que conozco y sin embargo me confunden. Estas manos, que me dijeron una vez: -tienta y escapa-. Estas manos, que ya vuelven presurosas a la infancia. Estas manos, que no se cansan de abofetear a las tinieblas.

Estas manos, que solamente han palpado cosas reales. Estas manos, que ya casi no puedo dominar. Estas manos, que la vejez ha vuelto de colores. Estas manos, que marcan los lmites del tiempo. Que se levantan y de nuevo buscan el sitio. Que sealan y quedan temblorosas.


  1. Lechuza Detective 3: El inquietante caso del huevo roto (Literatura Infantil (6-11 Años) - Lechuza Detective).
  2. Descripción colonial, libro segundo (2/2).
  3. Impasse: II Antología Negrocriminal ... - CRUCE DE CAMINOS.
  4. Filosofía rebelde: Un viaje a la fuente de la sabiduría.

Que saben que hay msica aun entre sus dedos. Estas manos, que ayudan ahora a sujetarse. Estas manos, que se alargan y tocan el encuentro.

RELATOS DE ESPANTOS. ELIGIO RAMÍREZ

Estas manos, que me piden, cansadas, que ya muera. Siempre estuviste a mi lado, alumbrndome en los momentos ms terribles; desde mi infancia fuiste el misterio que velaste por mi terror, fuiste el consuelo en las noches mas desesperadas, fuiste mi propia madre, bandome en un calor que ella tal vez nunca supo brindarme; en medio del bosque, en los lugares ms tenebrosos, en el mar; all estabas tu acompandome; eras mi consuelo, siempre fuiste la que me orientaste en los momentos ms difciles.

Mi gran diosa, mi verdadera diosa, que me has protegido de tantas calamidades; hacia ti en medio del mar; hacia ti junto a la costa; hacia ti entre las costas de mi isla desolada. Elevaba la mirada y te miraba; siempre la misma; en tu rostro vea una expresin de dolor, de amargura, de compasin hacia m; tu hijo. Y ahora, sbitamente, luna, estallas en pedazos delante de mi cama. Ya estoy solo. Es de noche. Qu tipo de reparacin? Cundo termina dicha reparacin, dicha reforma? Cundo, por lo menos, empezar? Llego, abro los innumerables candados, subo corriendo la improvisada escalera.

Ah est, ella, aguardndome. La descubro, retiro la lona y contemplo sus polvorientas y fras dimensiones. Le quito el polvo y vuelvo a pasarle la mano. Con pequeas palmadas limpio su lomo, su base, sus costados. Me siento, desesperado, feliz, a su lado, frente a ella, paso las manos por su teclado, y, rpidamente, todo se pone en marcha. El ta ta, el tintineo, la msica comienza, poco a poco, ya ms rpido ahora, a toda velocidad. Paredes, rboles, calles, catedrales, rostros y playas, celdas, mini celdas, grandes celdas, noche estrellada, pies desnudos, pinares, nubes, centenares, miles, un milln de cotorras taburetes y una enredadera.

Todo acude, todo llega, todos vienen. Los muros se ensanchan, el techo desaparece y, naturalmente, flotas, flotas, flotas arrancado, arrastrado, elevado, llevado, transportado, eternizado, salvado, en aras, y, por esa minscula y constante cadencia, por esa msica, por ese ta ta incesante. Crece mi furia y ante mi furia crezco y solo junto al mar espero el da. La cpula, de Sonetos lujuriosos " Hombre : Follemos, vida ma, follemos ya pues todos nacimos para follar, y si t el pene adoras, yo el coo amo, y el mundo una mierda sin esto sera. Y si post mortem follar se pudiera dira: as follemos hasta morir, pues tanto follaron Adn y Eva que la muerte les pareci harto injusta.

Mujer : Y es verdad, que si los muy tunantes no hubiesen comido aquel fruto engaoso, bien se hubieran saciado los amantes. Ms dejmonos de historias, y hasta el corazn hncame el pene, y ah reviente el alma que vive y muere por l. Hombre : Y, si es posible, fuera del coo no me dejes los testculos, de todo placer gozado, testigos. El barranco fragmento " Las mulas se animaron en el camino, sacudiendo sus cabezas; resoplando las narices, entraron a carrera en la quebrada, las madrineras atropellaron por delante.

Atorndose con el polvo, los becerritos se arrimaron al cerro algunos pudieron volverse y corrieron entre la piara.

La mula nazquea de don Garayar levant sus dos patas y clav sus cascos en la frente del "Pringo". El "Pringo" cay al barranco, rebot varias veces entre los peascos y lleg hasta el fondo del abismo.

Antología poética - Colección de poesía terapéutica [Tomo 1] El rayo que no cesa

Boqueando sangre muri a la orilla del riachuelo. Raza de bronce fragmento " El lago, desde esa altura, pareca una enorme brasa viva. En medio de la hoguera saltaban las islas como manchas negras, dibujando admirablemente los ms pequeos detalles de sus contornos; y el estrecho de Tiquina, encajonado al fondo entre dos cerros que a esa distancia fingan muros de un negro azulado daba la impresin de un ro de fuego viniendo a alimentar el ardiente caudal de la encendida linfa.

La llanura, escueta de rboles, desnuda, alargbase negra y gris en su totalidad. Algunos sembros de cebada, ya amarillentos por la madurez, ponan manchas de color sobre la nota triste y opaca de ese suelo casi estril por el perenne fro de las alturas. Ac y all, en las hondonadas, fulgan de rojo los charcos formados por. Orlando Furioso fragmento " Un fructfero riachuelo, alimentado por un manantial lmpido, Envuelve, a su alrededor, ese espacio frtil.

La tierra de Venus, la verdad sea dicha Lugar efmero de alegria y de encanto: Para cada doncella y esposa, que all se engendra, Es a lo largo y ancho del mundo, inigualada en gracia: Y Venus desea, que hasta que taan sus ltimas horas, El Amor caldee sus pechos, jovenes y viejos. El jorobadito fragmento " Retorcerle el pescuezo al jorobadito ha sido de mi parte un acto ms ruinoso e imprudente para mis intereses, que atentar contra la existencia de un benefactor de la humanidad. Se ha echado sobre m la polica, los jueces y los peridicos. Y sta es la hora en que an me pregunto considerando los rigores de la justicia si Rigoletto no estaba llamado a ser un capitn de hombres, un genio, o un filntropo.

De otra forma no se explican las crueldades de la ley para vengar los fueros de un insigne piojoso, al cual, para pagarle de su insolencia, resultaran insuficientes todos los puntapis que pudieran suministrarle en el trasero, una brigada de personas bien nacidas. No se me oculta que sucesos peores ocurren sobre el planeta, pero sta no es una razn para que yo deje de mirar con angustia las leprosas paredes del calabozo donde estoy alojado a espera de un destino peor. Ser la poda del rbol humano Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusin en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarn cataclismos espantosos, distribuirn las pestes fulminantes Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretar a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi A Margarita, de Empedocles en Etna " S, en el mar del vivir aislados, con resonantes estrechos que nos separan, punteando el acutico pramo sin costas, nosotros, millones de mortales, vivimos solos.

Las islas sienten cmo las corrientes las unen, aprendiendo los eslabones que sin fin las atan. Pero cuando la luna alumbra los vacos, y un blsamo primaveral las barre, en los collados ruiseores cantan divinamente bajo noches estrelladas, y primorosos acordes vierten a travs de ruidos y canales, de orilla a orilla. Entonces una nostalgia como desesperacin llega hasta las cavernas ms apartadas, porque, seguramente, entonces se presiente que parte fuimos de un solo continente.

Hoy la llanura acuosa, rodendonos se extiende; si pudieran nuestras mrgenes de nuevo encontrarse. Quin dispuso que este fuego de ansias debiera enfriarse tan pronto como se inflama? Quin devuelve vaco tan hondo deseo? Un dios orden tanta separacin, un dios, y entre orillas impuso el salado, insondable mar que nos aparta.

El llanto que no cesa: I Antología de Terror Cruce de Caminos by Jaume Vicent

Desaliento, de Empedocles en Etna " Los pensamientos que llueven su constante fulgor como estrellas sobre la fra existencia del mar, y que otros conocen, o dicen conocer, nunca brillaron para m, los pensamientos alumbran como centellas el cielo de mi espritu, pero no se quemarn conmigo, una vez que iluminen, presurosos huirn y jams regresarn de nuevo.

Violetas rojas " Las flechas se mustian en su vuelo las alas se pierden hacia el mundo de las hojas alas y hojas se confunden las estrellas sirven de lunares al cielo profundo como tus ojos el patio de las flores grajea y re en una luz arrodillada la cadena de los espejismos se rompe en la nube incrustada de besos una jornada embalsamada cae de una joroba de frutas las garras sueltan un pequeo hurto una nube verde danza con dos piernas de relmpagos luego las violetas crecen ms deprisa nios hermosos como violetas danzan como nubes pequeos ms pequeos que de costumbre charlan con un pequeo invisible yo olvido mi cuerpo lo vivo se junta con lo muerto los juegos se desunen nios hermosos como violetas danzan como olas aceleran sus saltos danzan con fuerza y vigor exasperado.

Nada sino el ojo que me devuelve implacable mi descubierta mirada. Narciso repulsivo, me contemplo el alma en el fondo de un pozo. A veces el vertigo desvia los ojos de ti.