El pueblo de México tiene el derecho a la democracia

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Articles

  1. Servicios Personalizados
  2. Consideraciones sobre la Democracia
  3. Gobernabilidad democrática
  4. Democracia

Como no consiguió mucho a cambio, desde decidió vincularse con el PRI, del cual ha recibido muchas ventajas. Otro caso es Nueva Alianza, partido que surgió con el apoyo del sindicato magisterial y, en particular, de su ex lideresa Elba Esther Gordillo. Nueva Alianza ha competido con su propio candidato en las elecciones presidenciales, logrando mantenerse en la lid electoral gracias a la enorme cantidad de recursos que le inyectan a sus campañas. Desde entonces ha participado y competido exitosamente en las contiendas electorales y puede señalarse que ha incidido notablemente en las estrategias electorales.

Su presencia ha generado cierta inestabilidad y volatilidad en el sistema partidario y en la elección de este partido se convirtió en la primera fuerza política del país. Es así como el sistema de partidos que surgió de la transición en México se encuentra en una severa crisis política. Los tres principales pierden votos y sufren del rechazo ciudadano día con día.

En la disputa electoral existe una simbiosis pues no presentan diferencias sustanciales y reducen las campañas a la mercadotecnia, muchas veces no para distinguirse o para presentar propuestas, sino para establecer una guerra sucia con el fin de descalificar al adversario. Privilegian la figura de sus candidatos antes que las ideas políticas. Sin embargo, la crisis e inestabilidad del sistema partidario no es por la falta de eficiencia en la disputa electoral, sino porque el sistema ubicado en la centralidad política no ha sido incapaz de revertir la desastrosa situación en que se encuentra el país.

La Democracia como identidad de México - Bully Magnets

Alberto Azziz 34 ha señalado que hemos pasado de un sistema de partido hegemónico a un sistema hegemónico de partidos, con lo cual se refiere a que la pluralidad partidaria en México solamente los había beneficiado a ellos y se habían desentendido de las demandas que presenta la sociedad. Las instituciones de la democracia requieren de revitalizarse y de que la democracia liberal resulte verdaderamente eficaz. Ni la riqueza ni las buenas instituciones crean por sí mismas democracia.

Esa es la disyuntiva en que se encuentra el país. Es cierto que durante muchos años el PRI, como cabeza del sistema de partido hegemónico en México y como parte destacada de los partidos de integración de masas, incluyó en sus espacios de representación política a una buena cantidad de liderazgos obreros, campesinos y del sector popular. Los sectores sociales del partido obtuvieron muchas diputaciones durante la larga etapa de hegemonía del PRI.

De hecho siguen participando, aunque con una presencia bastante disminuida.

Hoy son otras las fuerzas sociales que aparecen en la representación política. Junto a los dirigentes sociales de los sectores del PRI, aparecen dirigentes empresariales, propietarios o representantes de medios de comu-nicación, liderazgos de la sociedad civil, directivos de organizaciones no guber-namentales, luchadores de derechos humanos, de derechos ambientales, así como representantes de instituciones de asistencia privada y de una amplia gama de organizaciones sociales.

Cada tres años aparecen entre las listas de candidatos muchos dirigentes de la sociedad civil. Esta ha sido una forma de abrir la agenda política institucional a las demandas de la sociedad y es el camino para permitir cierta simbiosis entre las representaciones política y social. Asimismo, si no se entiende y considera la metamorfosis de la legitimidad. La globalización y, en particular, las ganancias del gran capital, al pasar por encima de las conquistas económico sociales logradas a lo largo del siglo XX, generan precarización laboral, exclusión social y migraciones masivas en busca de nuevos horizontes.

Es importante destacar que la democracia no se reduce a ideas o propósitos, sino que es una forma de organización política que se sustancia en estructuras sociales concretas, en donde se plantean exigencias democratizadoras y participativas por parte de los ciudadanos y de los grupos y sectores organizados. En ese sentido, la democracia tampoco es solamente un régimen de gobierno que asegure una representación soportada en el voto ciudadano y la competencia política, sino también una forma de sociedad en la que los principios de igualdad y libertad se encuentren activos en el tejido social.

En tal virtud, el desarrollo de la democracia no puede limitarse a debates ideológicos, ya que debe abarcar componentes de la estructura social y cultural que traduzcan determinados ideales y objetivos políticos. Entonces, en qué sentido puede evolucionar y perfeccionarse la democracia en el siglo XXI. En primer término, tiene que asumir cuatro características estructurales de la democracia liberal: la existencia de un Estado, la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, la competencia política entre opciones electorales y la responsabilidad de los gobiernos. El componente liberal de la democracia inicia con la necesidad de garantizar que quienes detentan el poder partidos, parlamentos, gobiernos, administraciones, policías, ejército, etcétera no hagan nada incorrecto, en particular que no vulneren los derechos y libertades de los ciudadanos y que no se excedan en sus competencias.

Con la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y protección efectiva de los mismos se mantiene la estabilidad de las democracias liberales. Desde luego, también depende de que los ciudadanos hagan realmente uso de esos derechos. Un tercer criterio que permite evaluar la calidad de la democracia liberal es la existencia de una garantía de competencia política entre partidos, en donde se renueve periódicamente el poder político.

Son estas cuatro características las que nos permiten tener una idea de si la democracia liberal se cumpe o si se distorsiona, con lo cual es posible valorar la calidad de la democracia en un país determinado. Pero a diferencia del pasado, el voto no es una simple autorización para tomar libremente decisiones políticas hasta la siguiente contienda electoral, pues con la vitalidad alcanzada por la disputa política, la legitimidad requiere de una constante revalidación.

Al considerarse que existe un consenso para el ejercicio del cargo, se asume que es legítimo un gobierno que tiene la mayoría de votos de un cuerpo electoral. No obstante, hoy también se plantea relativizar o desacralizar el sentido específico de la elección.

Servicios Personalizados

El tercer aspecto que es necesario considerar para analizar el futuro de la democracia se refiere al concepto moderno de ciudadanía como elemento activo y ya no pasivo de su significado. Por un lado, reduce las garantías a la igualdad de todos los individuos ante la ley y a la justicia procedimental y, por otro, la idea de ciudadanía política se enmarca en una ciudadanía pasiva, reducida a sus actividades privadas, atenta a sus derechos, pero sin conciencia de sus obligaciones para la comunidad política.

Hoy se habla de una ciudadanía neo-republicana que se replantea el concepto de comunidad política y retoma su vertiente activa. En esta formulación donde los sujetos se caracterizan por tener atributos y relaciones , la comunidad política no es un mero agregado de individuos, sino una entidad real que les permite efectivamente vincularse.

Así, el ciudadano se convierte en el verdadero protagonista de la comunidad política, la cual debe entenderse como conjunto de normas y valores construidos en la deliberación permanente. La política institucional, bajo el pretexto de que se trata de una sobrecarga de demandas para el Estado, ha buscado mediante el neoliberalismo desen-tenderse de las exigencias sociales.


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Por un lado, el Estado aduce una crisis fiscal para evitar solucionar las demandas y, por otro, la democracia representativa no considera tales planteamientos dentro de su agenda o simplemente busca darle largas al asunto. No obstante, ante las políticas restrictivas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, la sociedad civil ha buscado introducir la forma de darle cauce a esas demandas.

En la era de la desconfianza se ha propuesto organizarla a partir de tres modalidades: la democracia de control, la soberanía de obstrucción y una política de juicios, que en sí constituyen una propuesta para enfrentar a la democracia representativa con un contrapoder que Rosanvallon propone llamar contrademocracia.

La idea de control sirve para obligar a los representantes a cumplir con sus compromisos, mediante un seguimiento de sus acciones. La obstrucción es para impedir que se plasmen e impongan proyectos negativos para la sociedad. Finalmente aparece la judicialización de la política, buscando establecerle un juicio a la autoridad cada vez que sea necesario.

En esto se activan las figuras de pueblo-controlador, pueblo-veto y pueblo-juez. Así, mientras los partidos y la política institucional se erosionan, se desarrollan los grupos de interpelación. La idea de coexistencia indica que mientras la democracia representativa puede seguirse aplicando en el espacio nacional, la democracia participativa puede llegar a desarrollarse en los espacios locales.

Consideraciones sobre la Democracia

La democracia formal y representativa a partir de una autorización electoral evidencia un distanciamiento de la ciudadanía y en las sociedades occidentales se vive un desencanto con las formas institucionales y el mismo desempeño de la democracia. Lo cierto es que muy pocos creen que el sistema político tenga la capacidad o los elementos necesarios para responder y revertir la crítica situación. En realidad, pareciera que no estamos muy lejos de llegar al punto de exigir que se vayan todos el resultado de la elección presidencial de adquiere este significado de hartazgo. Los cambios culturales en la sociedad reivindican la necesidad de asumir un compromiso con el entorno social, pero las formas tradicionales de hacer política no parecen contribuir a las soluciones.

Su legitimidad, como puede ser vista, no pasa de los primeros cien días de gobierno. Por su parte, la democracia participativa se encuentra a expensas de las descalificaciones en los medios de comunicación, ya que sus formas y reivindicaciones se contraponen al autoritarismo insti-tucional. Cualquier movimiento de la sociedad civil tiene que enfrentar a los poderes institucionales y nadar contra la corriente del orden establecido.

En ese sentido es posible afirmar que la democracia sí tiene futuro. Esos resultados solamente pueden ser producto de procedimientos en los que la participación se ubique en la antesala de las decisiones, libres, abiertas y mayoritarias de los involucrados. Larry Diamond, Developing Democracy. Ronald Inglehart y Christian Welzel, Modernización, cambio cultural y democracia: la secuencia del desarrollo humano, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, Richard S.

Gobernabilidad democrática

Linz, Partidos políticos. Viejos conceptos y nuevos retos, Madrid, Trotta, , pp. David M. Dalton y Martin P. Wattenberg eds. Peter Mair, Gobernando en el vacío. La banalización de la democracia occidental, Madrid, Alianza Editorial, , pp. Anthony H. Bernard Manin, Los principios del gobierno representativo, op. Juan Manuel Abal Medina, Manual de ciencia política, op. Otra idea que subyace a esta discusión es la confrontación entre democracia directa y representativa. Hanna F. Pitkin, The Concept of Representation, op.


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José Manuel Abal Medina, Manual de ciencia política, op. José Pedro Galväo de Sousa, La representación política, op. Ronald Inglehart y Christian Welzel, Modernización, cambio cultural y democracia: la secuencia del desarrollo humano, op.

Democracia

Ninguna esclavitud. Ninguna tortura. Tienes derechos donde quiera que vayas. Ninguna detención injusta. El derecho a un juicio. Siempre somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. El derecho a la intimidad. Libertad de movimiento.