El Ático Del Tiempo Perdido: Eduardo Tuvo Que Aprender Que La Jubilación No Es El Final

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Get to Know Us. Customer Service. In The Spotlight. Grande seria naturalmente su sorpresa si por primera vez oyese que esta ri- queza era corta, que las rentas eran escasas, que siempre el Tesoro español estuvo exhausto, aunque por el mismo tiempo del peso in- sufrible de los tributos se quejaban los pueblos , las corporaciones y las Cortes con sentidos é interminables lamentos. Pero con-. Si son ciertas, como creemos, no pasaban de 1. Felipe el Hermoso. Es la primera que publicó en su Colección el Sr. Alberi, Relaziom de gli amhasciatori Venetti al Senatto, Ser. Ya nos acerca- mos al reinado de Felipe II.

En daba cuenta al Senado Ma- rino Cavalli de las rentas de que podia disponer el Emperador, y decia que España pagaba de impuestos sobre Dos adver- tencias parecen indispensables acerca de estos cómputos. De la misma ma- nera sabemos que las rentas de la alcabala y tercias , que eran las principales , y otras ordinarias del reino de Castilla , estaban para calculadas en unos cuentos de maravedís, después de hacer deducción de las que hablan sido enajenadas.

Son incom-. Aprovecharemos la ocasión para fijar el valor real y representativo de las monedas. Para que se comprenda de qué manera iban creciendo en aque- llos años las rentas del clero , conviene escojer como ejemplo las del arzobispado de Toledo. Sólo hablaremos de la primera mitad del siglo XVI.

Felipe el Hermoso, el veneciano Vincenzo Quirini , cuya rela- ción lleva la fecha de , y es la primera de que tenemos noticia. En ella nos dice el Embajador, que por aquel tiempo el Arzobispo de Toledo tenia Este nos refiere que algo antes las rentas de dicho Arzo- bispo pasaban de No es conocida, ó al menos no la hemos visto ni ha sido publicada en la colección de Florencia, la relación del Embajador Andrea Navagero 2. Caminan, pues, las autoridades en completo acuerdo. Juan Martínez de Silíceo en De ellos habia tomado el Rey De otra tercera parte de las rentas vimos que era poseedora la nobleza que se hallaba exenta en general del pago de tributos.

Pagaban, sin embargo, hidalgos, caballeros y grandes algunos tributos , mas no otros como los servicios , por ejemplo, cuya carga. Pero uno de los Embajadores venecianos 1 refiere que el Condestable de Castilla llevaba Se ha de tener presente que los Lo que pe- dían era que S. Querían los Ministros de la Hacienda seguir aprove- chando la antigua concesión , mientras en opuesto sentido elevaba sus clamores hasta Roma el clero. A su cabeza estaba el Cardenal D.


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Y pues que no habia hecho méritos para que le halagara y autorizara la Prin- cesa , sino para castigarle , que al menos hablase libre y sin respeto como solía en Toledo, no en la corte y palacio. Ya antes resentido el Supremo Consejo de Justicia , trató con el de Estado sobre retener. Al hablar del Obispo de Arras le pinta el veneciano.

Juan de Tavera, cap. Parte de verdad puede haber en ello por cuanto se nota en las cartas del Rey y del Ministro que rara vez se hace mención de las contiendas con el Pontífice. Pero los recursos. En medio de tantos embarazos permanecía el Rey firme en sus propósitos, aunque no se le oscurecía el peligro. De este viaje tiempo es ya de que hablemos. Asi lo dispusieron diferentes veces las leyes con repetición tan sospe-.

Francisco de los Cobos, Comendador Mayor de León. Pero en , dice Badoero , que Ruy Gómez y D. Ber- nardino manejaban la Hacienda , acordes entre sí , con asiduidad, y con cuanto acierto permitía la estrechez de las circunstancias. Deseaba Felipe II que en tan peligrosa coyuntura le ayudase.

Alvaro de Bazan la una y de D. También era extrema la pobreza de los pueblos. De pagar ciertos tributos ó pechar, estimaban los señores y nobles que resultaba tanto menoscabo para su altivez y sus privilegios como para su bolsa. Dos fueron los que empleó el Gobierno , ambos duros y penosos, pero no desconformes del todo con el espiritu de los tiempos, y re- comendados por la suprema gravedad de las circunstancias.

Como la parte que correspondía al Rey en los caudales llegados de Amé- rica hubiera sido escasa , se resolvió echar mano también de los que venian para particulares y mercaderes. Martin de Avendaño, que conduela cerca de 1. Ya hemos dicho que hablan incurrido en su enojo, no sólo los oficiales de la contratación , sino hasta los mismos dueños de los caudales que hablan logrado rescatarlos.

Todo sobre arrendamientos y desahucios

Y no solamente hablaban de la convenien- cia, sino del derecho. Para obtenerlos, con quien se habia de seguir la primera negociación era con el Cardenal Primado, de cuya voluntad adversa y obstinada tienen ya noticia los lecto-. Véase el cuaderno de las Cortes de , 55 y 58, impreso en Valladolid en Pidióle, pues, el Conde de Melito que ayudase con parte de lo que habia ofrecido gastar para cierta empresa de Bugia, que por entonces era imposible, y procurase que las iglesias por una vez diesen ó prestasen el subsidio.

También opinaron, con parecer de teólogos y juris- tas , que en la sucesión del Arzobispo se pusiera embargo de la parte que tocaba al Pontifice, como hacienda de enemigo, que se habia de aplicar al Rey para su propia defensa. También fué materia de consulta se cargasen Con los De todas suertes, al faltar el Cardenal Silíceo hubieron de cesar en Toledo gran parte de los tropiezos para la negociación del Con- de de Melito.

Pero en cuanto al Inquisidor general que proseguía desentendiéndose, se siguió el dictamen del Empe-. Son de notar las breves pero terribles palabras del sentencioso Cabrera. Fernando de Valdés, Arzobispo de Sevilla, pomo liaber ascendido como su edad y servicios merecian. En la mismíl Coleccim jorren impresas las cartas del Emperador y del Arzobispo.

Parece excusado añadir el resto de la conferencia en que por una y otra parte se insistió en las mismas razones. Y después de rogar la brevedad terminaba la carta imperial amenazando con mayor demostración. Sólo habremos de añadir que para el buen término de. En Junio salió con socorros de gente y dinero D. Antonio de Velasco.

En Julio sabemos que le fueron proporcionados El mismo Ruy Gómez hubo de llevar consigo sumas de importan- cia.

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A los De to- dos modos fué de sentir la tardanza. Los dialectos que fueron un dia lenguas, los idiomas locales que, trascurridos sus dias de gloria , cayeron en el desprecio ó en el olvido, son al presente objeto de un doble estudio, científico y poético. Muy opuesto es el espíritu que anima el estudio poético de los mismos idiomas. Los trajes y los idiomas locales , signo exterior y visible de lo pasado, han debido recibir los mayores embates.

El habla que mereció mayor respeto como recuerdo de la Monarquía de los Pelayos y de los primeros Alfonsos , ha conservado siempre fieles amadores entre los naturales. No es esto negar que las len- guas dominantes hayan ido ganando terreno, que la muerte de las. El Poitu, cuna del primer trovador conocido , pero de lenguaje ya excepcional en tiempo de los trovadores , poseía hacia la mitad del siglo XVI una colección de poesías en el dialecto del país con el título de Oente Poitevinerie.

Al terminar el mismo siglo , el poeta marsellés Be- laud de la Bellaudiere publicó sus Ohros et umos profetízalos. El siglo pasado continuó la misma tradición , que le valió tres autores notables. Así dice comparando con el francés su moundi ó tolosano:. Distinguían especialmente al poeta agenes un ingenio vivo y agudo , el talento de estilo y algunos rasgos de sentimiento natural.

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Los Sres. Roumanille y Mistral publican actual- mente las obras de sus predecesores neo-pro vénzales, como el Abate Fabre, Jacinto Morel etc. Rouard, Bibliotecario de Aix. Roumanille, hijo de un jardinero de San Remigio , proyectaba la restauración de la lengua y de la poesía de su comarca. Recitóselos una noche en las horas de descanso, pero no tardó en reconocer que la pobre anciana habia olvidado el poco francés que en la escuela aprendiera.

En coleccionó sus primeros y felices ensayos con el título de Li Margarideto del nombre de las flores así llamadas.

Aubanel y J. Pinta, por ejem-. Si lo hiciésemos abogado! Su Mié grano entre duherto gra- nada entreabierta comprende tres partes: Lou livre de l'amour, Ventrelusido y Lou livre de la Mort.