Intelectuales, cultura y política: Fines del siglo XX y principios del XXI

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Contents

  1. El nuevo concepto de cultura: La nueva visión del mundo desde la perspectiva del otro
  2. Después del siglo XX: un mundo en transición
  3. Arte y cultura
  4. La utopía perdida

Ésta es en cierto sentido una afirmación extrema; pero muy pocos disentiríamos de la idea de que nuestra especie y nuestro globo enfrentan ahora peligros sin precedentes para la presente centuria, aunque sólo sea por el extraordinario impacto que la tecnología y la economía humanas ejercen sobre el medio ambiente. El incremento en nuestra capacidad para producir —y para consumir— difícilmente requiere de comprobación alguna.

Sin embargo, deseo hacer tres observaciones. La primera concierne a la explotación de recursos cuyo abastecimiento es naturalmente limitado. Estas limitaciones naturales o son absolutas dada la magnitud de las reservas geológicas y de tierras cultivables, o relativas cuando la demanda excede la capacidad de estos recursos para su propia renovación, como la excesiva explotación pesquera y de bosques. Sin embargo, los bosques fueron seriamente amenazados. Esto, hasta cierto punto, se ha compensado con la acuicultura, que en la actualidad produce alrededor del 36 por ciento del pescado y marisco que consumimos —cerca de la mitad de las importaciones de pescado de los Estados Unidos.

Aunque la acuicultura todavía se encuentra en etapa inicial, el esfuerzo podría terminar en la mayor innovación en la producción de alimentos desde que se inventó la agricultura. Mi segunda observación se ocupa del impacto que la revolución tecnológica ha tenido sobre la producción y la mano de obra.

En la segunda mitad del siglo XX, por primera vez en la historia la producción dejó de ser de mano de obra intensiva para volverse de capital intensivo y, progresivamente, de información intensiva. La agricultura sigue siendo el principal deponente de mano de obra. En Japón la población agrícola se redujo del 52,4 por ciento después de la Segunda Guerra Mundial al 5 por ciento en el presente.

La disolución del arte contestatorio

Aun en China la población agrícola ha disminuido del 85 por ciento en , al 50 por ciento hoy en día. No hay necesidad de comprobar la sangría de campesinos en América Latina desde , pues es evidente. En el pasado, este caudal de mano de obra redundante y no calificada era absorbido por la industria —en la minería, la construcción, el transporte, las manufacturas, etc. Desde , los sindicatos de la industria automotriz en los Estados Unidos han perdido la mitad de sus miembros.

Igualmente Brasil empleaba un tercio menos de trabajadores aun cuando produce casi el doble de vehículos automotores en que en El incremento en el sector de los servicios junto al crecimiento económico no ofrecen una alternativa viable para dar salida a la mano de obra redundante tanto industrial como agrícola, generalmente de baja escolaridad y con poca capacidad de adaptación.

Sin embargo, hasta ahora, el empleo a las mujeres ha resultado relativamente beneficiado, al menos en los países desarrollados. Mientras se ha argumentado a favor de la flexibilidad y efectividad de la economía informal sobre todo en el caso latinoamericano, la verdad es que ésta es siempre bastante menos significativa en los países desarrollados alrededor de diez por ciento en Estados Unidos. Mi tercera observación es obvia, y es que el enorme incremento en la capacidad humana para producir depende mayormente de los conocimientos y la información.

Los recursos intelectuales en el resto del mundo en desarrollo siguen a la espera de un mejor aprovechamiento. Esto es muy reciente. El primer laboratorio extranjero para investigación y desarrollo se estableció en China en por Motorola ; pero en pocos años setecientas empresas transnacionales han hecho lo mismo, mayormente en el sur y el este de Asia, una región especializada en diseño de semiconductores.

El nuevo concepto de cultura: La nueva visión del mundo desde la perspectiva del otro

Los avances en este aspecto, en el mundo en desarrollo, todavía enfrentan un largo camino. El crecimiento de algunas regiones y el rezago de otras es muy evidente, así como el aumento en las disparidades. Esto, en principio, no es nada nuevo. Desde entonces se han ido registrando otros varios e importantes avances, principalmente en los campos económico y de las comunicaciones.

Dejaré fuera de las comparaciones la fase del proceso previa a Esa economía nunca abordó seriamente asuntos de producción y distribución de bienes materiales aun cuando sí creó un libre flujo global en las transacciones financieras —aunque en menor escala que las actuales. El primero es la peculiar naturaleza de este proceso a partir de los años setenta, concretamente el triunfo sin precedente de un capitalismo que descansa en la libre movilidad global de todos los factores de la producción y la de los gobiernos atentos a no interferir en la distribución de los recursos dispuesta por el mercado.

En las décadas anteriores a , su progreso corrió paralelo rivalizando con las políticas proteccionistas, moderadas en la mayoría de los países industrializados y extremas en los Estados Unidos. Algunos aspectos de esta globalización neoliberal tienen relevancia directa sobre la situación mundial general a principios de este siglo XXI. Primero, es patente el incremento en la desigualdad económica y social tanto entre países como al interior de ellos.

Después del siglo XX: un mundo en transición

Este tipo de crecimiento ha generado en la India un mercado de clase media tipo occidental contado por decenas —algunos aseguran que cientos— de millones; sólo hay que subrayar que, hacia , en este país el 43 por ciento de la población vivía con menos de un dólar al día. Fuertes y crecientes desigualdades en la riqueza, el poder y las oportunidades para tener una vida mejor no son la receta para la estabilidad política. La segunda característica de la globalización, respaldada por las políticas socialmente ciegas del Fondo Monetario Internacional, ha sido el agudo crecimiento en la inestabilidad económica y en las fluctuaciones económicas.

Sólo tenemos que recordar las crisis de principios de en Brasil y, a fines de los noventa, las de Indonesia, Malasia, Tailandia y Corea del Sur y, sin olvidar, la de Argentina a principios del año Sólo recordemos los cambios políticos que siguieron a estas crisis en varios países. La tercera característica de la globalización neoliberal es que, al sustituir un conjunto de economías nacionales por una economía global, se reduce severamente la capacidad de los gobiernos para influir en las actividades económicas de su territorio y se daña su capacidad recaudatoria.

Esta situación se agudizó mayormente al aceptar todos la lógica del neoliberalismo. Esto no implica que hayan perdido todo peso específico en la economía. Todos los gobiernos centrales y locales, por la naturaleza de sus actividades, son los principales empleadores de la fuerza laboral. Y esto significa que ya no funcionan como actores económicos en el teatro mundial, ni siquiera como dramaturgos aunque sí como escenógrafos.

Pues los actores de hoy, las grandes corporaciones transnacionales, se ven en la necesidad de acudir a ellos pues también son los propietarios de los teatros nacionales que requieren para sus operaciones. La globalización neoliberal ha debilitado seriamente a los Estados nacionales como los conductores del poder y artífices de la política. En vez de esto, el mercado global fundamentalista ofrece un proyecto de prosperidad para todos —o casi todos— a través de los beneficios de un crecimiento económico interminable.

Sólo la capacidad o voluntad de los gobiernos para proveer lo anterior ha posibilitado el cumplimiento de esas ambiciones. Históricamente han existido y existen mecanismos económicos en el mundo, pero ninguno dirigido a la creación de un gobierno mundial. Las Naciones Unidas y otros organismos prevalecen por la conveniencia y el permiso que los propios países les otorgan.

Con ello, en algunos casos fortalece y vitamina las células económicas y políticas que le dan vida; y en otros, "cura" o "restituye" aquellos órganos que entran en fase de "descomposición social". De esta manera, se observa que de cada nueva tecnología que aparece históricamente se deriva la formación de un nuevo tejido cultural que articula a las comunidades dando origen a nuevas facetas del Estado Ampliado.

Sin embargo, debido a que hasta la tercera generación de medios de información, éstos no operan como entidades "autónomas" o "neutrales" como lo presentan las versiones funcionalistas de la comunicación 15 , sino que son intermediarios técnico-industriales de las relaciones sociales que se dan al interior de la sociedad, solamente pueden participar a través de estos aquellos grupos que tienen acceso al control y dirección de los mismos.

Por consiguiente, siendo que en la sociedad moderna las grandes tecnologías de información prensa, cine, radio, televisión, cablevisión, satélites, computadoras, redes de datos, etc. Estas fracciones de grupos dominantes son quienes forman en esencia al Estado en sentido amplio y lo controlan. En consecuencia, quien puede intervenir socialmente vía estos aparatos de información, no son todos los sectores de la sociedad, sino el Estado en sentido extenso.

Esta nueva posición estructural que conquistan la obtienen a partir de las actividades sociales que ejercen por vía de las ideologías que producen, circulan e inculcan. Mediante ello, se amplían sus bases de legalidad y se incrementa su poder para coordinar y cohesionar coyunturalmente a la población.

Arte y cultura

En una idea, conquista la dirección intelectual y moral del conjunto social vía los medios de comunicación. De esta forma, con la adquisición de estos modernos brazos tecnológicos, el Estado Ampliado alcanza una nueva capacidad para ordenar y restaurar permanentemente el tejido social. Por una parte, realiza diariamente, en forma masiva y casi intangible, la articulación consensual de la base económica de la formación histórica, con su superestructura política e ideológica de organización y regulación social.

Por otra, cohesiona culturalmente a la sociedad política con la sociedad civil, es decir, vincula los aparatos de coerción policía, fuerzas armadas, burocracia, tribunales, etc. Estas dos articulaciones o direcciones del Estado se distinguen porque a diferencia de la conducción represiva que es clara y brutalmente coercitiva, estas nuevas direcciones son sutilmente pedagógicas y persuasivas. Desde el momento en que los aparatos de información se incorporan al campo de acción del Estado, se produce la proyección y ampliación de éste sobre la trama "privada de la sociedad" y se da la expansión molecular de la clase dominante sobre el conjunto de la vida social En una idea, con la incorporación de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de información al aparato gubernamental, aumenta sustancialmente el potencial del Estado para producir y conservar su hegemonía.

Con ello, se gesta una nueva extensión material de los sentidos del hombre que prolongan geométricamente las facultades cerebrales racional, visual, auditiva, cognitiva, etc. En este sentido, podemos decir que hasta antes del surgimiento de Internet las sociedades del siglo XX funcionaron con un modelo de comunicación colectiva predominantemente vertical, unidireccional, rígido, concentrado y monopolizado. Esto permite el surgimiento de un nuevo orden nacional e internacional de comunicación que lenta y silenciosamente adquiere forma y dirección social, a través de la World Wide Web WWW.


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Cuadro No. Con ello, se modifican las reglas de la interacción social tradicional produciéndose nuevas formas virtuales de socialización y de participación grupal. Así, en el ciberespacio surge un mundo simbolizado en el que las relaciones sociales y la interacción sociocultural son simuladas a través de la construcción metafórica de un mundo simbólico en el que empieza a ser predominante el mundo de la imagen sobre el objeto físico y en el que todo ocurre como si Dicha zona de acción colectiva surge con las mismas propiedades de autonomía, libertad, multidireccionalidad, apertura, desregulación, flexibilidad y pluralidad que posee el modelo de comunicación que introduce Internet; y también con las mismas limitaciones de elitismo inicial, fragilidad y vulnerabilidad que conlleva su arquitectura.

Con la revolución tecnológica de Internet y la introducción de su nuevo modelo de información-comunicación en la base de interacción social, se transforma una porción fundamental de la base material de operación del Estado tradicional A partir de ello, el Estado, entendido como el conjunto de recursos administrativos, jurídicos, ideológicos, educativos, etc.

Contrariamente a las anteriores expansiones históricas del Estado caracterizadas por su verticalidad, su rigidez, su unidireccionalidad y su monopolización, ésta nueva ampliación se caracteriza por ser abierto, multidireccional, autónomo, desterritorializado, plural, sin identidad rígida, interactivo, flexible, sin censura, desregulado, inteligente, supra territorial, global e incluso vulnerable en su seguridad y control. De ésta forma, a principios del siglo XXI el campo económico, político, administrativo y cultural del Estado tradicional gradualmente queda rebasado por la autonomía del ciberespacio, surgiendo una nueva gama de fenómenos colectivos que permanecen fuera del terreno de influencia y control del poder tradicional.

Las NTIC desbordan los límites jurídicos, políticos y territoriales del Estado nación y relativizan la distinción entre lo próximo y lo lejano, acercando las distancias y desdibujando las fronteras de las culturas nacionales. No hay verticalidad inferior ni superior. Cada uno exactamente como en la red es capaz de comunicarse con cualquier otro punto sin someterse a jerarquías ni a mediaciones.

En suma, la existencia de la red esta aportando embriones para la construcción de un nueva estructura de sociedad y de Estado. La gama de expansión de la sociedad y del Estado ampliado vía Internet ha sido tan intensa que da origen a la Era Internet , con su correspondiente generación Nasdaq o Punto. De esta forma, observamos que el conjunto de las instituciones y procesos sociales tradicionales de la antigua sociedad en transición hacia la Tercera Revolución Industrial o la Sociedad de la Información, se prolongan por el tejido que construye la red de Internet produciendo la sociedad de redes.

Así la educación, la política, la administración gubernamental, la atención a salud, los servicios financieros, el comercio, las iglesias, el entretenimiento, la participación civil, el ejercito, la industria, la economía, la difusión del conocimiento, el trabajo, las empresas, los medios de comunicación, etc. En éste sentido, aunque inició selectivamente, como ha sido la historia del origen todos los medios de comunicación anteriores teléfono, prensa, radio, televisión, etc.

Normalmente este se eleva de forma exponencial. Surge así el nuevo modelo biológico organizado en torno al consumo intensivo de información y no de energía.

La utopía perdida

Para este sistema de producción el "progreso" no significa mayor gasto de energía o materias primas, sino sustituir ambos elementos por el aprovechamiento de información. Esto no sólo se da en el terreno de procesamientos de datos y manejo de la información, sino también en telecomunicaciones, electrónica, biogenética, procesos químicos de baja energía como la ósmosis reversible , la robótica y la automatización.

Ver, Drucker F. En efecto, nos indica E. Edwin B.

El Liberalismo (Chile Siglo XIX)

Este es el caso, por ejemplo, de los Estados Unidos que en , era una sociedad predominante agrícola, porque la mayoría de los trabajadores del potencial laboral del país estaban dedicados a los trabajos agrícolas y no a las actividades industriales o de servicios.