Justicia de las víctimas. Terrorismo, memoria, reconciliación (huellas 31)

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  1. Comisiones de la Verdad
  2. SearchWorks Catalog
  3. Biblioteca "P. Florentino Idoate, S.J."

Jaramillo, a. Muchos de sus críticos, la consideran un escenario profundamente ambiguo y dependiente de sus políticas y decisiones, lo que bloquea sus resultados y pretensiones de llevar a cabo la Reconciliación. Para otros, resulta ser un organismo cuyas acciones operativas en las regiones han terminado desdibujadas y siendo poco eficaces en materia de justicia transicional Corporación Viva la Ciudadanía, Aunque MH ha buscado mantener cierta autonomía académica, metodológica y operativa de su trabajo respecto de la CNRR, ganando hasta ahora un importante terreno al respecto, su equipo de investigación ha tenido que trabajar, sorteando disputas y controversias con sectores académicos, políticos, organizativos y comunitarios en el país.

Los dos primeros cuestionan la "supuesta" autonomía del grupo, así como sus estrategias metodológicas y sus intencionalidades políticas en el levantamiento de la memoria Esta negociación se extiende, también a la concertación de aspectos decisivos que deben contener los informes, la participación de las comunidades en ellos y las estrategias de divulgación Es una justicia subsumida en un océano de discursos, narrativas, mercados y luchas.

Por doquier se habla de transición, por doquier se lucha contra ella. Por doquier se minimalizan y se maximalizan sus alcances. Otros discursos, son propiciados por organizaciones de víctimas, colectivos de derechos humanos, profesionales del activismo, que resguardados bajo la sombrilla de la "transición" demandan de manera muy maximalista y sin dar el brazo a torcer, "políticas de memoria" frente a las "políticas de olvido" del sistema colombiano.

Pero también las memorias son instrumentadas por los fabricantes de silencios y olvidos. Por si fuera poco, las memorias de las víctimas se convierten en "bestsellers", como ha pasado con algunos de los informes de Memoria Histórica. A esto se añade la activación de unos "mercados de memoria", las oficiales, las subalternas, las de denuncia, las de resistencia, las negadoras. Y unas "luchas memoriales" que colocan en escena las tensiones entre distintos sectores víctimas, organizaciones, expertos, organismos de cooperación, perpetradores, jueces, medios de comunicación, entre otros por la representación del pasado, la descripción del presente y la construcción del futuro de la nación.

Frente a este panorama, es innegable que la justicia transicional en Colombia se balancea como un "malabarista" en una "delgada cuerda" entre el deber de memoria y las razones de olvido. Nuestra percepción, es que no estamos al borde del precipicio del olvido impune, porque el proceso tiene cosas interesantes que revelan el potencial del deber y el trabajo de memoria y de la historia.

Sin embargo, sin negar los posibles logros de los cuales no haremos apología aquí 13 si son notorias las dificultades y costos en lo que va de esta experiencia.

Sri Lanka: Terroristas planeaban más ataques durante los funerales de las víctimas

En el chileno, el llamado "deber de memoria" tuvo que "lidiar" con una doble faceta de la "transición". De una parte, con la transición se legitimó políticamente "desde arriba" la democracia como el mecanismo formal para procesar los conflictos y superar el trauma de la dictadura. Pero fue también en la transición donde se construyó socialmente, "desde abajo" "una política del silencio".

La diada, democracia y silencio fue la constante para garantizar la "concertación" Cfr. Lechner y Güell, A favor de la concertación se canjeó mucha verdad por reconciliación. Ello quedaría sellado y ratificado con la figura de Julio María Sanguinetti y la tristemente célebre "Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado Dutrénit y Varela, ; Allier, Por este camino, la justicia transicional tiene que resolver al menos dos cosas de gran calibre.

El problema es que no se ha ponderado lo suficiente la relación entre reconciliación nacional y reconciliación social, como ha sugerido el filósofo Reyes Mate. De otra parte, también ha implicado reconocer que dosis elevadas de olvido frenan o hacen imposible la justicia, la verdad y la memoria para una nación con déficits importantes en estas materias. Muchísimos casos en el mundo así parecen ilustrarlo. En nuestro caso, dos elementos que habría que ponderar debidamente frente a un posible cierre del pasado son: el relacionado con la temporalidad del conflicto y la implicación que esto tiene para la reconstrucción histórica; y por otro lado, el problema de la tierra.

Respecto al segundo, es innegable que el "nudo gordiano" de nuestra guerra sigue siendo la tierra. Sin embargo, examinados de forma imbricada, con sus alcances y limitaciones, podrían garantizar un equilibrio necesario en la aplicación de la justicia transicional. En esta perspectiva, nuestra justicia transicional sería entonces, no sólo un conjunto de mínimos normativos, sino. Bajo ese equilibro reflexivo, tal y como lo sugiere el autor, se podría entonces aceptar que al Estado no habría que endilgarle todas las responsabilidades absolutas por la barbarie, pero tampoco eximirlo de ninguna" Lo que necesitaríamos sería una posición que logre el "óptimo" entre un maximalismo y un minimalismo de culpas, es decir una posición de "responsabilidad parcial histórica del Estado Colombiano".

Esto desde luego estaría en consonancia con la famosa tesis de Orozco, discutidísima por cierto, de que en nuestro país, opera una victimización del tipo "horizontal y simétrico", donde víctimas y victimarios deambulan en una especie de "zona gris" En este escenario, los primeros se constituyen con el tiempo en victimarios y los segundos reclaman, a su vez, su condición de víctimas y el ciclo no se cierra.

Siguiendo la argumentación del profesor Orozco, una alternativa transicional como ésta, alejada de polarizaciones desgastantes, podría despertar "mayor simpatía y espíritu de colaboración en la comunidad internacional y favorecer una solución negociada a la guerra degradada que vive el país" Es cierto, que aceptar responsabilidades parciales del Estado, o responsabilidades diseminadas en todos los actores ayudaría a generar ambientes favores de negociación y sería una posición si se quiere "higiénica" del conflicto.


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Por lograr responsabilidades generales, podemos limitar las responsabilidades personales y específicas. Desde nuestro punto de vista, esto acarrearía el riesgo de aceptar lo inaceptable, bajo el pretexto de "equilibrar las cargas de responsabilidades en esta guerra", sobre todo cuando sabemos, por ejemplo, para los casos de Trujillo y El Salado donde ocurrieron masacres, que las intencionalidades, los recursos, las lógicas de terror, las estrategias de victimización de los actores en esta guerra no son simétricas. De otra parte, nos dice el autor, "una concepción balanceada de la justicia transicional implica llegar a un cierto equilibrio entre responsabilidades colectivas, políticas y legales, sincrónicas y diacrónicas, e individuales" Orozco, Si bien el profesor Orozco reconoce que existe "un enorme diferencial de poder entre ellas, dado que no son los mismos poderes con los que cuentan las víctimas de la guerrilla que aquellos con los que cuentan las víctimas de los paramilitares" Orozco, , la verdad es que estamos frente a un escenario demasiado ambiguo para con ellas y para la generación de un equilibrio transicional debido.

Por ahora, no tenemos las respuestas sobre cómo hacerlo. Un buen comienzo sería un reconocimiento pleno de parte del actual gobierno de que estamos en una guerra, o al menos en un conflicto armado interno, y no solo frente a una "amenaza terrorista". De otra parte, exigiría, entre otras cosas, repensar las penas alternativas que hay para los victimarios en este momento.

Justicia y Paz ha sido un comienzo, mal o bien, pero un comienzo necesario. El asunto es que no puede quedarse en el imaginario nacional como eso.

Comisiones de la Verdad

No se puede desaprovechar el enorme marco de oportunidad política que se abrió con ello. Para terminar recogemos nuevamente la sugerencia de Reyes Mate de la necesidad del "valor hermenéutico del pasado". Requerimos de un trabajo fenomenológico y epistemológico de la memoria y del olvido Ricoeur, Ello demandaría un trabajo amplio de varios sectores, de los expertos, de los políticos, de la academia, de las víctimas, de las organizaciones y de los organismos internacionales, para "afinar la mirada", frente a "lo que pudo ser y quedó frustrado" y sobre todo para descubrir en ello posibilidades latentes que pueden ser activadas" Reyes Mate: No es nuestra intención debatir aquí los desarrollos históricos y conceptuales de este tipo de justicia.

Para una ampliación de este tema se recomiendan los trabajos de Teitel ; ; De Greiff ; Elster ; Osiel ; Uprimny y Safón Para una ampliación de esto se sugiere el reciente texto de Rincón Un trabajo de reciente factura al respecto es del Castillejo , especialmente su abordaje, en óptica comparativa, entre el caso sudafricano y el colombiano. Pese a la modificación de su intensidad, a la mutación sufrida por las estructuras de guerra o a la transformación de las relaciones de fuerza entre los distintos actores por ejemplo, la "derrota estratégica" de las FARC desde finales de los noventa o el rearme de muchos desmovilizados y la profundización del rearme del Estado colombiano la característica de nuestro conflicto es su "persistencia" en muchas de sus lógicas y expresiones en varias zonas del país.

Su principal objetivo es "elaborar y divulgar una narrativa global sobre el conflicto armado en Colombia". Esta indagación hace parte de la tesis doctoral de uno de los autores de este artículo. Frente al tema es clave reconocer que con los discursos transicionales se corre el riesgo de que exista una distribución desigual de poder de enunciación y posicionamiento de responsabilidades y demandas entre los actores. Esto es lo que ha pasado en Colombia, entre el Estado y las víctimas. Usted debe seleccionar un mínimo de 1 cantidades para este producto. Mi cuenta 0.

SearchWorks Catalog

Terrorismo, memoria, reconciliación. Justicia de las víctimas. Escriba su e-mail Avíseme cuando esté disponible. Reseña Ficha técnica Autores Las víctimas se han hecho por fin visibles. No lo fueron en la tregua de ETA en los años ochenta, con F. Ahora son visibles, pero -entendemos lo que significan?

Dar significación a las víctimas no es compadecerles, sino hacerles justicia y eso se traduce en la exigencia de repensar a fondo la relación entre política y violencia. Una vez que la víctima ha tenido lugar, nada puede ser igual que antes. Abstract : This article arose after the reading of the Final Report of the Truth and Reconciliation Commission, where it is confirmed that there was no bridge to those who, as in my case, participated as actors in the armed conflict, we did public self-criticism, we fulfilled sentences and we showed signs of willingness to integrate into civic life.

The absence was relevant insofar as the vacuum serves for the "terrorist threat" to be used for political manipulation by fueling a vindictive mood. It is interesting to address why the CVR, whose intellectual capacity and moral solvency seem beyond doubt, left aside this "detail" and how complicated it is to speak of reconciliation in today's Peru. La filosofía comienza pues con la desilusión.

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Desde el hasta la fecha en diversos espacios y circunstancias he venido dando declaraciones de modo coherente y concordante, pero siempre vuelvo a empezar. Al menos para referirme a este tema. Uribes existen en todos lados.

La moral tuerta de la complacencia hacia los vencedores. No podía pedirse a la CVR resolver problemas fuera de su alcance, ni obviar sus límites como institución oficial. Pero la reconciliación estuvo en su mandato y es asunto sobre el cual dar cuenta. Retomo lo expuesto en mi libro Con la palabra desarmada en un nuevo esfuerzo, a lo Sísifo, de llevar mi piedra cuesta arriba. Pero al afrontar el asunto de la reconciliación se atolló. Estamos ante un concepto amplio, abierto a diversas posibilidades. Micro-reconciliaciones que, no sin dificultad, caminan al ritmo de las colectividades involucradas y que comprobamos cotidianamente quienes retornamos a los espacios en los que solíamos desenvolver nuestras actividades antes del conflicto.

Este proceso puede durar generaciones y, como la experiencia histórica muestra, puede no lograse, al menos plenamente. Imagen 1. Ejemplo ostensible fue el viraje en la manera de abordar la cuestión de los rehenes del MRTA en la residencia del embajador japonés. Políticos, analistas y periodistas se habían pronunciado por la negociación, rechazando el uso de la fuerza. La retoma del 22 de abril de y el éxito de los militares provocó un cambio de humor. Sendero era demasiado pertinaz y sectario para abrir un juego de este tipo. Así pues, la reconciliación fue un controvertido y espinoso encargo de la CVR.

Precisa que no hay reconciliación posible sin asunción de responsabilidades pues requiere conciencia de la gravedad de los actos cometidos y que la reconciliación fracasa si en las víctimas hay sentimiento de injusticia. Las víctimas: he aquí una perspectiva nueva. La verdad es uno de los derechos de las víctimas y de la sociedad entera. La sanción tendría la finalidad esencial de satisfacer el derecho de las víctimas y consolidar la paz.

Cumple una función restaurativa y reparadora del daño, siempre en relación con el grado de reconocimiento de verdad y responsabilidad. Para los subversivos el secreto fue mecanismo de supervivencia, para los detentadores del poder garantía de impunidad.

Biblioteca "P. Florentino Idoate, S.J."

Pero de la verdad no se deduce reconciliación, que es una apuesta y un acto de voluntad diferente. La CVR tenía límites respecto al asunto de la reconciliación. Urge por consiguiente evaluar realistamente las posibilidades de restaurar esta relación rota a raíz del conflicto armado interno. Lo mismo en el caso del MRTA. Esto no quita que se pueda intentar una aproximación personal, lo que implica pasar por una fase previa de desvinculación que abra el camino de la reconciliación.