La decadencia de los Estados Unidos: De la crisis de 1979 a la megacrisis del 2009

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Origen de la crisis financiera mundial del 2008

A debacle whose many facets have the same origin and feedback on themselves. A global bottleneck that produces headless puppets but picks on the poor. Keywords: Great Depression, environmental crisis, food, energy, immigration, politics, war and health care. La bomba, esperada durante tanto tiempo, ha desaparecido. Aunque multiforme, la Gran Crisis es una, y su abordaje demanda una fenomenología crítica que aquí no puedo emprender. Valga, sin embargo, esta breve y enumerativa reseña para documentarla. Crisis medioambiental. El saldo humano es disponibilidad decreciente de agua dulce, merma o pérdida de cosechas, incremento de plagas y enfermedades, inundaciones, incendios, hambre, éxodo millones de ecorrefugiados en los próximos años, pronosticó el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO.

Crisis energética. Crisis alimentaria. Entre fines de y las cotizaciones internacionales de los granos disminuyeron respecto de su pico a mediados de , aunque sin regresar a sus mínimos históricos. En su informe de julio de , la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO señala: "Por primera vez en la historia de la humanidad, 1 millones de personas, una sexta parte de la población mundial, padece hambre". Crisis migratoria. México tiene el primer lugar mundial en expulsión de migrantes, con una población de alrededor de 25 millones de personas que se identifican culturalmente como mexicanas, radicadas en Estados Unidos.

En la década pasada la expulsión de compatriotas ha sido, en promedio, de uno por minuto.


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Crisis política. Es decir que durante los años de la "transición" la confianza en la democracia, que no era muy alta, perdió 17 puntos porcentuales. Y lo peor del caso es que ante la necesidad de elegir entre "democracia y desarrollo económico sin democracia", sólo tres de cada diez escogieron la democracia. Hay excepciones. Por ejemplo: en muchos países de América Latina los pueblos han llevado al gobierno a partidos y políticos progresistas o francamente de izquierda, en alguna medida comprometidos con las causas populares.

Crisis bélica. Es verdad que no hay una guerra mundial, pero sí prolongadas y cruentas guerras "coloniales" de ocupación y resistencia en las que mueren principalmente civiles. Conflictos bélicos en forma, a los que hay que agregar sangrientas confrontaciones locales y varias "guerras de baja intensidad". Tal es el caso reciente de Haití, donde el terremoto de derivó en una masiva ocupación militar estadounidense.

Al respecto, es revelador el informe del almirante Denis C.

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Crisis sanitaria. Crisis económica. Una medida de este apalancamiento desmedido es que a fines de los bancos prestaron hasta 30 veces el monto de sus depósitos, incurriendo en un riesgo extremo que los llevó al desastre. Lo grave es que durante estas crisis recurrentes el capital destruye masivamente su capacidad productiva, tanto en forma de medios de producción cuyo empleo ya no le deja utilidades, como de fuerza de trabajo presuntamente redundante. Las diversas expresiones de la Gran Crisis no son independientes sino que se entrelazan.

Sin embargo, es preferible designar lo que ocurre como una crisis polimorfa y luego tratar de descomponerla analíticamente con los instrumentos que tenemos, que caer en la trampa del monólogo disciplinario: economistas desmenuzando "su" crisis financiera, biólogos y ecólogos discurriendo sobre la crisis ambiental, físicos e ingenieros enfrascados en los asegunes de la conversión energética, politólogos y sociólogos debatiendo el desfondamiento del Estado y sus instituciones, antropólogos lamentando la erosión espiritual de las comunidades rurales El estrangulamiento económico que inicia en es una de las dimensiones del gran descalabro sistémico, pero la Gran Crisis no se agota en la depresión.

Las perturbaciones endógenas del capitalismo fueron estudiadas de antiguo por Smith, Say, Ricardo y Stuard Mill, quienes pensaban que el sistema procura su propio equilibrio, y por Malthus, Lauderdale y Sismondi, quienes aceptaban la posibilidad de trombosis mayores. Pero fue Marx quien sentó las bases de la teoría de las crisis económicas, al establecer que "la cuota general de plusvalía tiene necesariamente que traducirse en una cuota general de ganancia decreciente pues la masa de trabajo vivo empleada disminuye constantemente en proporción a la masa de trabajo materializado".

Después de la Gran Depresión de la década de , Paul A. Baran y Paul M. Sweezy plantearon la tendencia creciente de los excedentes y consecuente dificultad para realizarlos. No hay forma de evitar la conclusión de que el capitalismo monopolista es un sistema contradictorio en sí mismo. Pero Marx vislumbró también algunas posibles salidas a los periódicos atolladeros en que se mete el capital. El capital no puede desarrollarse sin los medios de producción y fuerzas de trabajo del planeta entero.

Pero como éstas se encuentran, de hecho, en su gran mayoría, encadenadas a formas de producción precapitalistas [ No menos relevante es explicarse el desarrollo cíclico de la acumulación y por tanto la condición recurrente de las crisis del capitalismo. Como se ve, mucha tinta ha corrido sobre el tema de las crisis económicas del capitalismo.

La decadencia de los Estados Unidos

Artazgo sin duda alimentado por los estragos que ocasiona la recesión, pero también por otros agravios sociales, ambientales y morales igualmente graves. Desde la Gran Crisis ha sido secuestrada por la recesión económica. La recesión es una típica crisis de sobreproducción de las que periódicamente aquejan al capitalismo, es decir, es una crisis de abundancia respecto de la demanda efectiva. En cambio la Gran Crisis es un estrangulamiento por escasez, del tipo de las hambrunas que aquejaban a la humanidad desde antes del despegue del capitalismo industrial, aunque aquéllas eran regionales y la de ahora es planetaria.

Estos y otros aspectos, como la progresiva escasez de espacio y de tiempo que padecemos en los hacinamientos urbanos, configuran una gran crisis de escasez de las que la humanidad creyó que se iba a librar gracias al capitalismo industrial y que hoy regresan agravadas y globalizadas porque el sistema que debía conducirnos a la abundancia resultó no sólo injusto, sino también social y ambientalmente insostenible y ocasionó un catastrófico deterioro de los recursos indispensables para la vida.

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La recesión es un estrangulamiento en el proceso de acumulación, puede describirse como erosión del capital por el propio capital y es una contradicción interna del sistema. La recesión es un tropiezo en el curso del capital que éste aprovecha para podarse y renovarse.

Por sí misma, la recesión nos emplaza a corregir algunos problemas del modelo neoliberal como la vampirización de la economía real por el sistema financiero, en cambio la recesión vista como parte de la Gran Crisis, nos emplaza a darle al estrangulamiento del modelo neoliberal una salida que enfrente también las contradicciones estructurales del capitalismo como sistema.

La sola recesión nos conmina a buscar reformas que le permitan al sistema seguir funcionando, la recesión en el marco de la Gran Crisis nos empuja a buscar la salida a los problemas coyunturales por un camino que nos saque paulatinamente del sistema. La Gran Crisis, en cambio, es silenciosa persistente, caladora y su sorda devastación se prolonga por lustros o décadas, marcados por estallidos a veces intensos pero no definitivos, que en la perspectiva de la "cuenta larga" configuran un periodo de crisis epocal.

En suma: el atolladero histórico en que nos encontramos no es fugaz, circunstancial o de coyuntura. Crisis del modelo neoliberal. Crisis del modo de producción capitalista. Pero la Gran Crisis también desacredita al modo capitalista de producir: un sistema basado en el lucro, donde lo que importa es la ganancia y no el bienestar de las personas. Finalmente, la Gran Crisis pone en entredicho a la propia civilización industrial.

La decadencia de los Estados Unidos - Editorial Maipue

La ciega carrera tecnológica y el desbocado crecimiento de la producción en un orden movido no por la generosidad sino por la codicia, nos condujeron a un mundo física, económica, social y espiritualmente inhabitable. La pretensión de hacer tabla rasa de la diversidad natural talando bosques, aplanando tierras y enclaustrando aguas, todo para establecer vertiginosos monocultivos; la intención de barrer con la diversidad cultural, emparejando a los hombres transformados así en simples trabajadores y consumidores; el desarrollo de la industria a costa de la agricultura y de las ciudades en demérito del campo, fueron magnas transformaciones hechas en nombre de la construcción de un mundo de abundancia y una sociedad opulenta.

El resultado ha sido un mundo de escasez tanto ambiental como económica y una sociedad física y espiritualmente empobrecida. En un lapso equivalente al 0. Las civilizaciones y los sistemas económicos no se desvanecen de un día para otro y tanto la duración como el curso de la Gran Crisis son impredecibles. Pero si bien es posible que el capitalismo supere el presente estrangulamiento con sólo algunos retoques, la enfermedad sistémica que lo aqueja es definitivamente terminal.

Calificar a la Gran Crisis como un estrangulamiento por escasez nos obliga a revisar la historia de este tipo de tropiezos y lo que han dicho de ellos los historiadores. Con su secuela de carestía y rebeliones, las crisis de escasez no han dejado de ocurrir periódicamente en diferentes puntos de la periferia. La cuestión es que esta "otra clase de crisis", propia de la sociedad industrial, se combina con la recurrencia de crisis de viejo tipo, baches históricos que no son estrangulamientos internos de la economía del gran dinero sino tropiezos resultantes de nuestra rasposa relación con la naturaleza.

Y en una clarividente anticipación, a mediados del siglo pasado, el historiador vislumbra un problema que estallaría cincuenta años después, al alba del tercer milenio:.

Esta es una cantidad desconocida en los anales geológicos de la tierra desde el periodo cuaternario. El clima y sus incertidumbres eran responsables mayores de las crisis en las sociedades agrícolas. La lección es que la mayor o menor capacidad de hacer frente a la incertidumbre que marca la relación hombre naturaleza, no depende del grado de dominio que tengamos sobre las cosas, sino de nuestra capacidad de establecer con ellas relaciones armoniosas.

Porque respetar al mundo natural como se debiera respetar al prójimo es reconocerlo como "otro", como ontológicamente ajeno, como alteridad radical y a la vez residencia de nuestros posibles. Es verdad que la carestía alimentaria reciente no es como las del Viejo Régimen pues, pese a que se han reducido severamente, por el momento quedan reservas globales para paliar hambrunas localizadas.

En cambio se les asemeja enormemente la crisis medioambiental desatada por el calentamiento planetario.