La mariposa y el leopardo (cuentos)

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Pero necesito que me traigas este ingrediente, es irremplazable -dijo el ermitaño. Yun Ok se marchó a su casa. Pensó mucho en cómo conseguiría el bigote del tigre. Al fin se le ocurrió, y una noche salió de su casa con un plato de arroz y salsa de carne en la mano. Fue al lugar de la montaña donde sabía que vivía el tigre.

Sin acercarse mucho a la cueva donde vivía, extendió el plato de comida, llamando al tigre para que viniera a comer, pero esa noche el tigre no vino. De nuevo ofreció al tigre un plato de comida. Poco a poco el tigre se acostumbró a verla allí. Una noche, Yun Ok se acercó a pocos pasos de la cueva del tigre. Esta vez el animal dio unos pasos hacia ella y se detuvo. Lo mismo ocurrió a la noche siguiente, y esta vez estaban tan cerca que Yun Ok pudo hablar al tigre con una voz suave y tranquilizadora. La noche siguiente, después de mirar con cuidado los ojos de Yun Ok, el tigre comió los alimentos que ella le ofrecía.

Cuando el tigre había comido, Yun Ok podía acariciarle suavemente la cabeza con la mano. Casi seis meses habían pasado desde la noche de su primera visita. Cuando lo encuentre, de por sí me lo como. Otro día el tlacuache-flor llegó hasta un lugar en donde estaba tirada una bestia, pudriéndose. Los zopilotes se la estaban comiendo.


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El coyote llegó preguntando:. Los estoy cuidando para que no se vayan; desde hace rato estoy esperando que me traigan que comer y no aparece nadie.


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  5. De balde fueron todas las carreras que dio. Donde lo encuentre, me lo como. El tlacuache-flor llegó a un temascal y vio que el coyote lo iba a alcanzar; éste llegó preguntando:. Ahora sí te voy a comer. Sí, ya te han hecho bastantes cosas, mejor te baño para que te repongas. El coyote obedeció. El tlacuache flor atizó el temascal e hirvió el agua. Molió chile dentro de un molcajete grande y lo revolvió con agua hirviendo. Le dio al coyote una jícara con agua de chile para que cuando él le avisara, se lavara la cara. El tlacuache-flor le gritó al coyote:. La versión chinanteca explica el porqué de las manchas del ocelote o del tigrillo e incluye muchos otros engaños.

    A pesar del rigor del trato, muchas veces el tigrillo sobrevive. Cuando lo encontró estaba parado cuidando su milpa, porque los animales del monte dañaban el maíz, se lo comían. Entonces le dijo:. Y dizque él se quedaría en la orilla a cuidarla. El tigre contestó:. Cuando el tlacuache llegó a la orilla prendió fuego alrededor de la milpa; al poco tiempo ya no parecía una milpa sino un camalotal y otra vez engañó al tigre porque con la lumbre se hizo mucho humo donde él estaba.

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    El tigre empezó a gritar y no sabía donde ir cuando vio la lumbre y el pobre quemó su vestido y por eso ahora se llama Tigre […]. Esta vez encontró al tlacuache comiendo coyol. El tlacuache tiró el coyol y el tigre dijo:. El tlacuache se bajó y se fue. Cuando el tigre se alivió del corazón fue otra vez en busca del tlacuache y lo encontró en una cueva.

    El tlacuache decía un mmm y el tigre se quedó quietecito, oyendo que el tlacuache estaba hablando con la gente y decía:. Entonces el tigre se fue corriendo y el tlacuache también se fue. Al no encontrar al tlacuache lo volvió a buscar. El tigre se metió adentro, donde había algodón. Entonces el tlacuache se orinó encima de la bolsa y la golpeó con piedras y gritó:. Y volvió a decir al tigre: —Silencio, acuéstate porque viene otra vez el aguacero de piedras.

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    Y se bajó del palo de zapote-mamey y se fue. Y otra vez volvió a buscar al tlacuache y lo encontró en el rincón de una peña. Entonces dijo el tigre:. El tigre le dijo muy enojado:. Si me ayudas, podremos comer. El tlacuache señalaba el río haciéndole creer al tigre que los reflejos del agua eran la comida que se había caído al río. El tigre se tiró al río y lo arrastró la corriente, mientras que el tlacuache se quedó en la orilla.

    Había engañado al tigre mixe.

    Hay episodios escatológicos en varios relatos:. Me engañaste mucho por muchas veces.

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    Pero me tienes que prometer no mascarme. Entero me vas a tragar. Entero te voy a tragar.

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    Y así lo hizo. Al otro día cuando fue al excusado el tigre, salió el tlacuache otra vez entero y corrió. Ya nunca encontró al tigre otra vez mixe. LUEGO el coyote y el tlacuache se volvieron a encontrar. Allí había una plataforma rocosa y dentro de la misma, un agujero: allí el tlacuache estaba removiendo un palo. Había agua mezclada con el excremento que había cagado el tlacuache. Entonces le dijo: —Te voy a matar, me engañaste a la mala. Entonces contestó el tlacuache: —No me mates, quiero hacer velas. Cuando se acercó el coyote, agarró el palo y empezó a moverlo.

    Luego le dijo el tlacuache:. Así se fugó cora. Tenían varios hijos y los tlacuachitos tenían hambre. La tlacuacha le dijo a su marido:. Y el tlacuache fue a donde estaba su compadre el tigre.

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    Llegó y se saludaron. Le dijo a lo que iba y salieron juntos a buscar carne para los tlacuachitos. Llegaron a donde estaba una vaca muy grande. Añadir al carrito. Ver interior del libro. A los seis años fue enviado a Inglaterra, a un internado en Devonshire, para recibir la formación necesaria y entrar en la academia militar, pero no ingresó, por lo cual regresó a la India a trabajar como escritor.

    Escribió poemas, cuentos, relatos cortos y novelas. En el Salón de Ilustración de Bolonia ofreció una completa muestra de su obra. Arquitectura Interiorismo y decoración Paisajismo y diseño de jardines. Arte Fotoperiodismo Taller y técnicas.