LETRAS HERIDAS: Luz, a través de las Heridas

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Articles

  1. Entradas recientes
  2. Daniel Johnston, la herida luminosa
  3. Palabras de Amor - Jorge Oñate #Letra

Y si no te amoldas a sus recovecos, con la luz del día ya veremos que hacemos.

Como una luna nueva, como el metro de Madrid, negro como una caries o un septiembre estudiantil. Como la certeza de que no sueñas conmigo, negro era aquel bar donde se esconden los malditos de los amaneceres, de los repartidores de periódicos, de las agujas del sol, del amor del prójimo. Allí la encontré. Como un suicida asomado al borde del precipicio, amontonando maldiciones sobre la barra de aluminio. Temblaba en sus ojos el humo de mil cigarros que fumó con un tipo que la había besado, que la dejó una mañana dormida entre las dunas de su cama, que se fue con otra una madrugada.

Así la encontré.

Entradas recientes

Cien días escondiéndose del gris cielo de marzo y sus atascos, tragando niebla por la nariz, soñando contigo en los lavabos, jurando no salir con vida, sellando todas las salidas, buscando en un mar de ginebra una playa en la que encallar. Besó una copa llena de cenizas, me miró, me dio el humo de sus manos, lo fumé. A cambio yo le conté que la ciudad la estaba esperando, que afuera llovían madreselvas, que se acercaba el verano, que qué iba a ser de nosotros si decidía no venir conmigo, que saliera a desafiar al alba y sus asesinos.

Así le hablé.

Héroes del Silencio - La herida (Letra)

Sonrió cansada y perdida, se abrió su boca azul. Besó de nuevo la copa, se marchó y toda su luz fue devorada por la puerta de un servicio donde mujeres sin alma te empujan al precipicio.


  1. Al miedo no hay que temerle.
  2. Movimiento N° 2?
  3. Cuentos reunidos (Letras Mexicanas/ Mexican Letters)?
  4. Dialecto libanés y árabe literal (parte 2).
  5. Estelí, Nicaragua: El Diamante de Las Segovias en Contexto Demográfico!

Y me marché. Tu luz, quemó las naves cargadas de incertidumbre y el corazón que sobre tu mesa puse para cenar la noche en que nos dispusimos a saltar de la mano al precipicio. Te vas a la ciudad definitiva y en Madrid quedamos huérfanos y enfermos Te vas a reír, pero pregunto cada noche a los fantasmas que habitan mis bares cuando vuelves a casa.

Y yo procuraré no suspirar tan a menudo y acostarme a una hora prudente. Lo prometiste, radiante y soleada. Y yo procuraré mantener la luz encendida por si se te ocurre volver de repente. Alumbrara el recuerdo incandescente el camino de vuelta, aquel que trazaron antes viejos fugitivos y nuevos amantes. Y yo en primera fila de combate abriendo trincheras para protegernos, mi guerrillera.

Clava hoy tus raíces en mí. Quien pudiera retenerte en Madrid. Visitaremos lugares a los que hemos Ido antes juntos, Antes de conocerte, Antes de encontrarte. Y allí estaré para amarte, Y aunque no esté, Allí estaré para amarte. Un muchacho vuela una cometa sobre una ciudad acorralada. Sobre el muro su figura juega a pintar cien mil palomas blancas.

Agarra el cordel con esa fuerza de quien ha perdido casi todo. No deja escapar a su cometa. Un hombre vigila la cometa levantando su mirada al cielo. El futuro es sólo una promesa y el hogar tan sólo es un recuerdo. Lejos de su casa un hombre espera manos que lo salven del silencio. Flores de papel el aire lleva y bajo los escombros tirita aquella estrella que marca su retorno. Luces errantes en tierra extraña, sombras del pasado.

Mírame: existo, sueño y respiro, aunque algo cansado. Llevaré hasta tu casa ramas de olivo en mis manos. Futuro aplazado, duro camino del refugiado. Aves de papel hoy sobrevuelan la playa que fue sangre y espina. La brisa empuja a mil cometas como quien sopla sobre una herida. Nada saben de olvido y fronteras el viento que enreda tu cabello y entre nubes mece a las cometas que pintan de colores el cielo. Como un ave que siempre regresa al lugar en que nacen los sueños, vuela en lo alto mi dulce cometa. Busco una canción entre las ruinas: la espina que le falta a nu1estra rosa, el ala que arrancó a la mariposa el hombre que lloró en tu despedida.

Una canción que salga de las tripas, la misma que cantaba el condenado que huyendo de la guerra halló tu muro. Un arma de futuro para hablarte del hambre de mis manos, de la herida, de los lunes al sol del precariado, del amo de tus noches y tus días. La espera del paciente que agoniza, la vida del que cena siempre a oscuras, la duda del que cuenta sus monedas, la rabia de un abril sin primaveras. Busco una canción bajo el escombro y las cenizas. Aullido de lobos, arañazo en la pizarra.

Daniel Johnston, la herida luminosa

Un jarro de nieve que congele tu sonrisa, una melodía como un hielo en nuestra espalda. Busco una canción que desalambre. Para el estambre sin polen de este abrazo. Miramos hechizados nuestro ombligo sin himnos que acompañen el relato. Busco una canción como una lluvia: La furia de todo lo que hay pendiente, el vientre sin merienda de los hijos, el alma que vendimos al contado, el bar en que borrachos conspiramos.

Busco una canción que nos desarme, que saque los piolet de nuestra espalda. Batallas que celebra el rey desnudo. Busco una canción como una dentellada que, de madrugada, griten los borrachos. La tonada que el soldado canta: el que vuelve, el que huye del frente y elige la vida. Una breve canción sin medida para que bailes como si nadie te mirara, para que el aire se congele en tu mirada, para el durmiente en la cuneta que te nombra, para la sombra que arropa mis días. La canción a ti debida. Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo.

Cambia el clima con los años, cambia el pastor su rebaño. Y así como todo cambia que yo cambie no es extraño. Cambia el rumbo el caminante aunque esto le cause daño. Cambia, todo cambia. Cambia el sol en su carrera cuando la noche subsiste, cambia la planta y se viste de verde en la primavera. Cambia el pelaje la fiera, cambia el cabello el anciano.

Ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente. Así como cambio yo en esta tierra lejana. Cambia, todo cambia….

Palabras de Amor - Jorge Oñate #Letra

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas, confunden la patria con la sordidez de sus cavernas. Ruido de conversos que, caídos del caballo, siembran su rencor perseguidos por sus pecados. Si se callase el ruido oirías la lluvia caer limpiando la ciudad de espectros, te oiría hablar en sueños y abriría las ventanas. Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.

Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes. Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros, traen de sus almenas la paz de los cementerios. Si se callase el ruido oirías la lluvia caer limpiando la ciudad de espectros, te oiría hablar en sueños y abriría las ventanas….

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad. Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam…. Me levanto temprano, moribundo. Perezoso resucito, bienvenido al mundo. Con noticias asesinas me tomo el desayuno. Camino del trabajo, en el metro, aburrido vigilo las caras de los viajeros, compañeros en la rutina y en los bostezos.

Esos gestos traen recuerdos de otros paisajes, otros tiempos, en los que una suerte mejor me conoció. La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres, jóvenes promesas, no, no teníamos nada. Dejando en los portales los ecos de tus susurros, buscando cualquier rincón sin luz.