NADIE ME DIJO QUE EL TIEMPO NO ES VIENTO

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Articles

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  3. 2 pensamientos sobre “Garcia Lorca Poesia Completa”
  4. «Nunca vi un comportamiento extraño en Jack y nadie me dijo tampoco que se había extralimitado»

Hoy descubrí que seguir luchando por tenerte, es inadmisible, absurdo e ilógico. Voy nuevamente a intentarlo aunque otra vez en el intento perezca mi intención de poder lograrlo, y aunque tu amor, no lo merezca este intento de poema como pocos, es explicito, sencillo y fecundo. Lo puede entender todo el mundo, los ignorantes, los letrados y los locos. Mejor empezaría y lo describiría, el paisaje de seguro serviría, lo han utilizado poetas cada día, pormenorizaría tus ojos, allí me perdería. El problema es que horas pasaría, descifrando lo que dicen tus ojos, para poder escribir lo pensaría, ya que puedo ganarme tus enojos.

Con tus ojos pareces describírmelo que al igual que yo también lo sientes, pero tienes miedo de decírmelo y por eso otra vez mejor me mientes. Has nacido de la insensatez con que muchos esperan gobernar sin pensar en el pueblo soez que todo lo ha de pagar.

Tu estrategia es la de perder aun cuando acabas de empezar se vislumbra que vas a absorber tiempo y dinero sin pensar. Pero esto no es nada comparado con las vidas que vas a cobrar, veo un soldado humillado queriendo con orgullo ganar, tal vez lo que no entiende ese soldado es que cuando coge su pluma, con sus poemas ha logrado toda la libertad y paz para su alma, sin haber su arma disparado.

Esas cosas que ni los gobiernos ni el tiempo ni el viento se llevan - LA NACION

Tu puntuación:. Allí los corales empapan la desesperación de la tinta,. Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente, a todos los amigos de la manzana y de la arena,. La sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba. No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles. Usted tiene demasiado temperamento y a su edad ya se sabe por qué caen los alfileres del rocío. Yo no tenía culpa ninguna; usted lo sabe. Estoy llorando. Los dos. Se querían. Se amaban.

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A pesar de la Ley de la gravedad. La diferencia que existe entre una espina de rosa y una star es sencillísima.


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Yo vi temblar sus mejillas cuando los profesores de la Universidad les traían miel y vinagre en una esponja diminuta. Muchas veces tenían que espantar a los perros que gemían por las yedras blanquísimas del lecho.

Pero ellos se amaban. Eran los terribles barqueros del Guadiana que machacan con sus remos todas las rosas del mundo. El viejo marino escupió el tabaco de su boca y dio grandes voces para espantar a las gaviotas. Pero ya era demasiado tarde. Cuando las mujeres enlutadas llegaron a casa del Gobernador éste comía tranquilamente almendras verdes y pescados fríos en un exquisito plato de oro.


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Era preferible no haber hablado con él. Sólo sé deciros que dos niños que pasaban por la orilla del bosque, vieron una perdiz que echaba un hilito de sangre por el pico. Como el niño que enseña lleno de asombro a su madre vestida de color vivo para la fiesta, así quiero mostraros hoy a mi ciudad natal. A la ciudad de Granada. Esto es difícil porque yo no canto como cantante sino como poeta, mejor, como un mozo simple que va guiando sus bueyes. Tengo poca voz y la garganta delicada.

Así pues, nada tiene de extraño que se me escape eso que la gente llama un gallo.

Un granadino ciego de nacimiento y ausente muchos años de la ciudad sabría la estación del año por lo que siente cantar en las calles. Nosotros no vamos a llevar nuestros ojos en la visita.

2 pensamientos sobre “Garcia Lorca Poesia Completa”

Mientras que una catedral permanece clavada en su época, desmoronando su perfil, eterna sin poder dar un paso al día próximo, una canción salta de pronto de su época a la nuestra, viva y temblorosa como una rana, con su alegría o su melancolía recientes, verificando idéntico prodigio que la semilla que florece al salir de la tumba del Faraón. Así pues, vamos a oír a la ciudad de Granada.

Granada tiene dos ríos, ochenta campanarios, cuatro mil acequias, cincuenta fuentes, mil y un surtidores y cien mil habitantes. Tiene dos paseos para cantar, el Salón y la Alhambra, y uno para llorar, la Alameda de los Tristes, verdadero vértice de todo el romanticismo europeo, y tiene una legión de pirotécnicos que construyen torres de ruido con un arte gemelo al Patio de los Leones, que han de irritar al agua cuadrada de los estanques. La Sierra pone fondo de roca o fondo de nieve o fondo de verde sueño sobre los cantos que no pueden volar, que se caen sobre los tejados, que se queman las manecitas en la lumbre o se ahogan en las secas espigas de julio.

Nos vamos acercando con los oídos y el olfato y la primera sensación que tenemos es un olor a juncia, hierbabuena, a mundo vegetal suavemente aplastado por las patas de mulos y caballos y bueyes que van y vienen en todas direcciones por la vega. En seguida el ritmo del agua. Pero no un agua loca que va donde quiere. Agua con ritmo y no con rumor, agua medida, justa, siguiendo un cauce geométrico y acompasada en una obra de regadío.

No hay juego de agua en Granada. El agua de Granada sirve para apagar la sed.

Es agua viva que se une al que la bebe o al que la oye, o al que desea morir en ella. Sufre una pasión de surtidores para quedar yacente y definitiva en el estanque. Juan Ramón Jiménez lo ha dicho:. Después hay dos valles. Dos ríos. En ellos el agua ya no canta, es un sordo rumor, una niebla mezclada con los chorros de viento que manda la Sierra.

El Genil coronado de chopos y el Dauro coronado de lirios. Pero todo justo, con su proporción humana. Aire y Agua en poca cantidad, lo necesario para los oídos nuestros. Ésta es la distinción y el encanto de Granada. El aire se amansa y el agua, porque los elementos de la Naturaleza en hervor rompen la tónica de la escala humana y anulan, agotan la personalidad del hombre que no puede dominarlos y pierde su paisaje y su sueño.

«Nunca vi un comportamiento extraño en Jack y nadie me dijo tampoco que se había extralimitado»

El granadino ve las cosas con los gemelos al revés. Hemos llegado a Granada a finales de noviembre. Hay un olor a paja quemada y las hojas en montones comienzan a pudrirse.

Diarios de un viaje hacia Oriente, viento en popa a toda rueda…

Pero en medio de la Puerta Real hay varios puestos de zambombas. Una muchacha de Armilla o de Santa Fe o de Atarfe, sirvienta, compra una zambomba y canta esta canción:. Pero avanza diciembre, el cielo se queda limpio, llegan las manadas de pavos y un son de panderetas, chicharras y zambombas se apodera de la ciudad. Por las noches dentro de las casas cerradas se sigue oyendo el mismo ritmo, que sale por las ventanas y las chimeneas como nacido directamente de la tierra. Pero nos salimos de las calles y nos vamos al barrio de la judería y lo encontramos desierto.

El de Carlos V y la Alhambra. Para febrero, como el sol luce y orea, sale la gente al sol y hacen meriendas y mecedores colgados de los olivos donde se oye el mismo uyuí de las montañas del norte.