POEMAS HIPOSTÁTICOS I: Poemas místicos (Poemas hipostaticos nº 1)

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Contents

  1. San Francisco de Asís
  2. ESCOLASTICA SURRNEORROCA
  3. Entradas recientes
  4. POETAS SIGLO XXI - ANTOLOGIA MUNDIAL + 20.000 POETAS: Editor: Fernando Sabido Sánchez #Poesía

San Francisco de Asís

El fruto de tu vientre fue bendito y se colmaron todos los anhelos: mas no quedó a la causa circunscrito. Y arrastras al aroma de tus vuelos, con tu Hijo, pastor de lo infinito, las dos terceras partes de los cielos. El agua que despierta de sus sueños de hada y repentinamente su timbre de voz cambia. El rayo de los cielos en un cabello arrancas. Al abismo se arrojan los vientos en manada. Tocas el hondo piélago, y sus nervios estallan. Naufraga la galera herética y pirata.

De superiores diques inclinas la balanza. Endurecidos montes su corazón ablandan. Tus cuentas de granizo flagelan sus espaldas. Se doblegan los pinos de testas coronadas.


  • Odas Los Sentimientos Del Alma!
  • El lenguaje de las matemáticas. Historias de sus símbolos (Ciencia para todos / Science for All).
  • Postulatum en honor de San José.
  • Entradas recientes!
  • Dios En La Poesía Actual [klzox20qvy4g].

En sesión borrascosa aprueban tu palabra. Las furias del torrente desbordan de su jaula. Callamos por la luz que se rebana, por la hoja que se ha distraído y cae. Yo estoy herido de muerte, una muerte venial y liviana. Cuelga en la luz, cuelga en la rama vencida, en cuevas perfumadas se despeña, y en dondequiera pienso y amo, me provoca.

Se prende una rosa, se prende una tarde pequeña en el risueño plantel de su boca.

Pero en tus sienes, que las horas hacen urna depositaría de sus mieles, no tejeré ni una sola frase. Pero mientras ocurren los narcisos a cegarme la fuente de los sueños, tu enigma es floreciente margarita.


  • ESCOLASTICA SURRNEORROCA.
  • La coexistencia del sentido y el sinsentido demanda una nueva imagen de Dios!
  • San Francisco de Asís?

Ese valle da paños verdes que pisan simples animales, nacidos en ello. Esa voz deslizada que pregona entre orillas una finalidad sonriente. En los campos. Donde apenas se salve la esencia de tu rostro, la noción de tu risa delicada… Te busco. Gozad el curso de la edad ligera: porque la juventud es una ola que nos induce a la glacial ribera. Y antes de que marchite su corola, con risas acatad la primavera: porque la primavera es una y sola.

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. Surco entonces etapas de rocío, iluminadas a uno y otro bando por soles raros de calor y frío. Y cuando estoy los límites tocando, imperceptiblemente me desvío, y me hallo solo, triste y meditando. Yo bendigo al Señor porque te hizo aproximadamente dulce y bella: en cuanto pudo te acercó a la estrella para que recibieras su bautizo.

Yo bendigo al Señor por el hechizo que recatadamente se destella de tu barco mortal, por esa huella de eternidad sobre tu ser huidizo. Y aunque carezca de razón tu hechizo sólo por un imperativo amable, yo bendigo al Señor porque te hizo. Todo en la vida es rosa, si es dudosa, hasta la muerte cuando nos amaga: sólo la rosa no es mentira, es rosa.

Con el libro en la mano Te amo. Con las hojas abiertas Te amo. Y los ojos cerrados Te amo.

ESCOLASTICA SURRNEORROCA

Con el sol del quinqué Te amo. Y el bosque de la radio Te amo. Me sabes a pacíficas tormentas. A palomas en fórmulas abstractas. Amador de oficina, Te amo. Marino de agua dulce, Te amo. En tus palabras de suave lira, en tu torre de gracia y homenaje, vengo a tomar novel aprendizaje, porque mi yo diferenciado expira. Esto lo sabe el ruiseñor oculto y la luna que piensa ruiseñores en donde sólo hay soledad vacía.

Lo sabe el pez medianamente culto, y todo aquel que feneció de amores: yo lo aprendí por inducción del día. Ifigenia fue arrebatada de la zarza ardiente. Verte para quererte es a poder quererte sin mirarte, como poder hallarte quebrada en los espejos de la muerte.

Por eso vengo a verte entre los laberintos de olvidarte, de todo despojarte, menos de la delicia de perderte. Pensar que has de morirte, tras de mi pensamiento eternizarte, arder, no consumirte, siempre que yo no muera de pensarte. Oír el fragmentario galanteo de las aves que habitan la espesura, sonar el viento en una partitura que cede blandamente a su deseo. Plata fugaz y líquido gorjeo del agua que musita por la hondura imitaciones de una risa oscura y de humanada voz en escarceo.

Lo que tienen las voces de indirecto, una voz que no deja de ir conmigo cantando entre la causa y el efecto. Siendo, creciendo de su fértil nada, por graderías, albas lentitudes, sobre los ojos de hombres ocultos, sobre venas de fuentes desdichadas. Genios del barro, manos respirables del jardín, a vosotros me refiero, y entre la multitud de mis palabras hay esta joya: vedme con vosotros. Escarbo en las raíces, filamentos empeñados en su oficio de niño, y de ahí extraigo esta verdad insigne: todo pasa, lo efímero es eterno.

Entradas recientes

Las hojas por su aroma de aluminio, por esa especie de vaivén que acerca perspectivas de mares lejanísimos, pisan escalas de mayor donaire. El rumor se despierta en las entrañas del ciego sílex y la antigua noche, y en la espera inocente de su limbo le fraguan un futuro de armonía.

Las raíces con besos sustanciosos le adelgazan en cuerdas de violines, se perfecciona con la edad y sube por largos soles a final de espumas. Casi briznas de fuego, casi nieve cayendo fuera de su abismo estable, los rumores fabrican telarañas donde prender al alma que navega. Por el camino de la primavera, capullos del azar infatigable, su radio vegetal se desmadeja en la entrega sedosa del suspiro. Motivos de ficción, os eterniza el ser fingidos; dioses eviternos, su mismo ser fugacidad elude las zafias embestidas de la muerte.

Así guardo el rumor en mis oídos; insustancial efluvio de lo eterno, vence la gravidez de la materia. Todos: armoniosas esculturas. Y mi primer recuerdo era una brisa verde por donde llegan las palomas, un fluir de corrientes submarinas y tan remotas que me causan pena. Noche monja de junio, pan blanco de cariño en soliloquio niño de blanco solilunio. Teológica luna asume mi porfía, me anonada y apoca. Y ya soy algo cuna, soy algo eucaristía, algo lino, algo toca. Hija de Dióscoro. Sortija de luz y de tragedia.

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Y así cumplir el empeño de tener siempre conmigo a vos, a Dios y a mi sueño. La misma novedad que no envejece haces rodar en tu solemne disco.

Como la mano del Buen Dios, se abaja tu inmensidad y nuestra piel alisa. En superficies de violines lloras, cantas, sin revelarnos el misterio. Barriendo resonancias nos arrojas de tu infinito las basuras blancas. Tranquilamente por el aire sube haciendo círculos el pensamiento.

A su silencio ilimitado añaden su mecanografía las estrellas. La primavera es una insurrección de aromas, arrancados con gritos a la piedra. Tuya es la sombra; los manantiales quietos. Me buscaba en el sol innumerable, repartido en abejas y jardines. Me buscaba en las cimas congeladas donde aletean las ideas puras. Me buscaba en las selvas lujuriantes, abandonadas a su fantasía.

POETAS SIGLO XXI - ANTOLOGIA MUNDIAL + 20.000 POETAS: Editor: Fernando Sabido Sánchez #Poesía

Me buscaba en las místicas ciudades que fertilizan los sagrados ríos. Me buscaba en la noche de mil ojos que nos miran por miles de orificios. Me buscaba en los límites del tiempo y en las extremidades del espacio. Pero me halló colgado en una pica; ciego, pisando el aire como un héroe. Y del puño de sombra que te aprieta hasta su desenlace florecido, disparas en un vuelo reprimido tus hitos refrenados de saeta.

No te da tregua la materia ruda, ni la sombra tenaz como un absceso que de raíz y planta no se muda.

Kalil Gibran - Do Amor - Leticia Sabatella e Marcus Viana - Álbum Poemas Místicos do Oriente

Llegar a ser por fin desnudo esquema, rito que piensa y fórmula que ama; una brillante hipótesis de llama que no se apaga porque no se quema. Moraleja final y epifonema a los que se reduzca el vivo drama, en la sublimación del pentagrama con variaciones al divino tema. Y en esta purificación sin tasa, donde mi pensamiento queda fijo frente a la solicitación que pasa, volver cual hijo pródigo y prolijo; mientras deshecho de dolor se abrasa mi corazón al pie del crucifijo.

Todo es igual, remedo de sí mismo, desasosiego y aflicción de espíritu. Persecución, proyecto que no acaba su interminable secreción de seda. El sol que por momentos nos alumbra o nos incendia esplendorosamente, encerrados en círculos de fuego. Los hombres que se apagan y sus nombres que van sin exhalar ni una queja a ocupar sus nocturnas hornacinas. Sino de luz en luz, de sombra en sombra, ir a la desaparición final. Ya rompí las cadenas de tanta servidumbre; pero de tan sedosas telarañas, que a su prisión odiosa yo le otorgaba nombres lisonjeros.