Tiempos fundacionales: nación, identidades y prácticas discursivas en las letras latinoamericanas

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  1. Search Results
  2. Brown University Library Search
  3. Marina Alvarado Cornejo
  4. Académica de la Universidad Andrés Bello busca determinar las

Parece el proyecto de aquellos que sienten su ser dividido y necesitan encontrar la unidad perdida. Su concepto de raza y de territorio refleja esta bûsqueda de identidad.


  1. Services on Demand.
  2. El barco - Una historia corta.
  3. El padre y otras historias.
  4. KARMA DHARMA REENCARNACION.

Deseaban crear una naciôn homogénea y ûnica para demostrar la superioridad nacional argentina. Pérez, De cualquier forma, las élites asumieron el principio historicista en virtud del que a todo estado nacional correspondîa una literatura que le diera fisonomîa y esta se asentaba sobre el pasado. Aqui empezaron los problemas, porque detrés quedaba la Colonia con la que se acababa de romper, un legado cultural que no se avenia con los nuevos proyectos. La identidad como discurso de los origenes fue problemâtica en los virreinatos; lo fue por otros motivos en paîses cuyas socie- dades indîgenas no tuvieron tan preclara historia, por ejemplo Argentina, ïde que partir entonces?

Sin documentos literarios no podia haber literatura; sin pasado reconocido no podia haber historia; y sin estos discursos, la identidad de los estados nacionales en su primera etapa era susceptible de ser cuestionada. Apoyândose en el teleologismo hegeliano, heredero de las teorias iluministas del progreso indefinido del espîritu y la razôn universal, los libérales modera- dos, como Andrés Bello, postularon el estudio desapasionado de la Colonia en las historias literarias, concebidas como un proceso de lo oscuro a lo luminoso.

Herder tomaron la exaltaciôn del poeta, creador de la naciôn a través de sus obras y el lenguaje en que se sustentan. La valoraciôn de la cultura en su especificidad supuso, de hecho, el rescate de pueblos primitivos. Desde Echeverrla y la primera generaciôn romântica se concibe el texto en este sentido, partiendo de la funciôn mesiénica del intelectual.

Los textos imaginan la naciôn, la crean para el futuro, con el deseo de reforzar un débil e incipiente estado nacional, producto de una élite europeizada que a base de liras, parnasos, historias Sea como fuere, hoy diriamos que:. Garcia Morales, Intuitivamente en algunos casos, de modo militante en otros, los hombres de la Independencia comprendieron que Tal vez no existe todavîa un côdigo, un conjunto normativo para seleccionar los textos en funciôn de un canon y teniendo en cuenta género, o periodizaciôn; mâs bien al contrario, los textos seleccionados se constituyen perse en canon para el futuro de las nacientes repûblicas.

Esto es muy claro en la America poética, de Gutierrez, cuyo titulo déjà entrever su intencionalidad ya desde el paratexto. Historiografîa y critica literaria decimonónicas en Hispanoamérica. El magisterio de la historia fue indudable en el siglo de la independencia his- panoamericana. Lastarria, Sarmiento y Bello Pas, Fueron polémicas paralelas y confluyentes con las lingùisticas, muy aireadas por ejemplo en periodicos chilenos a lo largo del Un fenômeno harto conocido y que tuve ocasiôn de estudiar Caballero, ; por lo que no insisto en el tema.

Como muestra, un botôn: discipulos de Bello como Lastarria coinciden a veces con el maestro, pero en otras ocasiones se pasan al bando de los exilados argentinos -Alberdi o Sarmiento. La cuestiôn es mes compleja y desborda los limites y propôsitos de mi trabajo.


  • UN BUCLE INTERMINABLE III (3).
  • Brown University Library Search!
  • SearchWorks Catalog?
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  • Fitopatología (Agraria nº 32).
  • En cualquier caso, séria interesante revisar las disputas a partir de la publica- ciôn en del libro de Lastarria, Investigaciones sobre la influencia social de la conquistayel sistema colonial de los espaholes en Chile, que abria la identidad hacia las culturas aborigènes, fundando La historiografîa y la critica literaria hispanoamericanas del siglo XIX, estu- diadas por Beatriz Gonzalez Stephan, Hugo Achûgar y Julio Ortega, entre otros, se inician con la figura, culturalmente omniprésente, de Andrés Bello.

    Este equilibrio, tan caracteristico, es el que preside sus propuestas de creaciôn de los estudios histôricos hispanoamericanos, en los que incluia tam- bién los literarios. A partir de 1 , cuando se desata en Hispanoamérica el debate entre una historia interpretativa, filosôfica o romàntica y otra atenta a los datos, narrativa, emplrica o positivista, Bello decide optar por la segunda.

    Y lo hace por una cuestiôn de método. Bello, Bello era consciente de que una historia no puede limitarse, pero si fundamen- tarse en trabajos de documentaciôn o fijaciôn de datos. Las interpretaciones de los historiadores europeos presuponian esta labor previa, y séria infundado aplicarlas directamente a la realidad americana. En esa linea pueden leerse sus palabras:.

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    El verdadero movimiento retrôgrado consistirfa en principiar por donde los europeos han acabado [ Es preciso ademâs no dar demasiado valor a nomenelaturas filosôficas; generalizaciones que dicen poco o nada por si mismas al que no ha contem- plado la naturaleza viviente en las pinturas de la historia [ Bebed en las fuentes [ Bernai Diaz os dira mucho mes que Soifs y que Robertson. Interrogad a cada civilizaciôn en sus obras; pedid a cada historiador sus garantias. Esa es la primera filosofia que debemos aprender de Europa.

    Bello viene a decir que cuando apenas existe una tradiciôn de estudios histôri- cos, lo primero es la investigaciôn, el establecimiento de las obras; una labor que en muchos casos aûn no ha terminado para los estudios literarios hispanoamericanos. El historiador literario que con mâs ambiciôn tratô por entonces de Ilevar a la prâctica estas recomendaciones fue, sin duda, el argentino Juan Maria Gutierrez. Su America poética Valparaiso, febrero julio es la primera antolo- gfa sistemâtica de la poesîa hispanoamericana tras la Independencia; un gran esfuerzo de recopilaciôn e interpretaciôn autores y composiciones, junto a abundantes notas biograficas, bibliogréficas y criticas- no superado hasta la antologîa de Marcelino Menéndez y Pelayo.

    Tras ella, y obedeciendo a su sen- tido histôrico, Gutierrez dedicô sus investigaciones a la literatura colonial, en un momento en que se discutîa sobre su carâcter americano. Ideolôgicamente anti- colonialista, Ilegô a convencerse de que el conocimiento del pasado colonial era imprescindible para la comprensiôn cabal del proceso histôrico hispanoamericano.

    He deseado desde hace muchos arïos atrâs, concurrir con algûn caudal de hechos y de ideas a la formaciôn de una historia de la literatura antigua de la America poblada por los espanoles, en la persuasion de que un trabajo semejante séria la honra para los nacidos.

    Gonzélez-Stephan, En los dos libros citados se advierte la eoneepciôn abierta e integradora, autén- ticamente americanista, de Gutierrez: su vision de la literatura del continente como un conjunto orgénico, cuya unidad se fundamenta en la lengua espanola. Enfoque también sustentado por Amunétegui en sus Juicios crfticos de olgunos poetas hispanoamericanos A pesar de las innumerables voces que cla- maron por la unidad continental, en la prâctica lo que prédominé en el siglo XIX fueron las historias literarias nacionales; es lo que podria esperarse de una época marcada por el concepto de originalidad propio del romanticismo.

    La literatura se convierte as! A la bûsqueda de una expresiôn americana, siguiô durante la segunda mitad de siglo, la voluntad de registrar esa literatura, difundirla y hacerla reconocer en su peculiaridad. El prestigio de las historias de las literaturas nacionales escritas en Europa fue el estandarte seguido por Sarmiento; si bien Alberdi, Bello, Gutierrez y Echeverria alertan sobre el peligro de los servilismos culturales en que dégénéra un exceso de imitaciôn. Muchos de los historiadores eran conscientes de que sus trabajos, mas que historias eran catâlogos de nombres y antologias de textos generalmente contemporâneos.

    Al respecto dice Rosalba Campra:. Es cierto que la insuficiencia de medios Neva, las mes de las veces, a consideraciones fragmentarias y reducidas a un panorama de la producciôn contemporénea, y en el que esta ausente -no podria ser de otra manera- la elaboraciôn teôrica sobre el cômo y el porqué de una historia de la literatura.

    En la vision de estos autores, lo insoslayable es el proyecto extraliterario: el para que. Se busca esencialmente mostrar -demostrar- que esa literatura existe, y que su espesor cronolôgico se esté construyendo hacia el future Campra, Los trabajos globales, como Ensayos biogrôficos y de crftica literaria sobre los principales poetas y literatos hispanoamericanos , de José Maria Torres Caicedo; o Escritores y poetas Sud-americanos , de Francisco Sosa, son excepciôn.

    De la mano de hombres conservadores o libérales, y en ocasiones de formaciôn religiosa -paradôjico, si bien explicable en el contexto-, se suceden los titulos en las décadas de y Nuestra literatura , del colombiano José Maria Samper; Historia eclesiâstica, politico y literaria de Chile 1 , de José Ignacio Victor y Eyzaguirre; Historia de la literatura ecuatoriana , de Pablo. Herrera; Introduction al estudio de lospoetas bolivianos , de Gabriel Garcia Moreno; Bosquejo histôrico de la poesia chilena , de Adolfo Valderrama; Historia de la literatura en Nueva Granada desde la Conquista a la Independencia , de José Maria Vergara y Vergara; Ojeada histôrico-critica sobre la poesia ecuatoriana desde su época mâs remota hasta nuestros dias 1 , de Juan Leôn Mera; Del movimiento literario en Mexico , de Pedro Santacilia, etc.

    No déjà de ser explicable también la ausencia femenina en estas primeras recopilaciones: lo que se plantea en los periôdicos es:. Pas, Como excepciôn, por ejemplo, el Album poético fotogrâfico de escritoras y poétisas cubanas , de Domitila Garcia de Coronado. No a nivel de historias patrias, pero si por su actividad utôpica desde la ficciôn, el ensayismo y variadas colaboraciones en periôdicos, en los ûltimos arïos vienen rescatândose algunas mujeres como Mercedes Cabello de Carbonera, Marietta de Veintemilla 0 Luisa Capetillo.

    En la segunda mitad del siglo XIX tiene también lugar la consolidaciôn de la bibliografia positivista. A description of works relating to America published between the years and , y dentro del ambito hispanoameri- cano especialmente dos hombres: el mexicano Joaquin Garcia Icazbalceta y el chileno José Toribio Medina, a quien se deben, ademâs de estudios fundamentales sobre la imprenta en Mexico, Lima, Guatemala 0 La Habana, y monografias histôri- cas y literarias sobre la Colonia, la Biblioteca Hispanochilena 1 y la Biblioteca Hispano-Americana Estas publicaciones se incrementan notablemente a partir de , en el momento de estabilidad politica y de transiciôn del romanticismo al modernismo.

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    Es entonces cuando se cumple una primera etapa de consolidaciôn y acumulaciôn. Historia general y compléta del desenvolvimiento social, politico, religioso, militar, artistico, cientifico y literario de Mexico desde la antigûedad môs remota hasta la época actual , de Vicente Riva Palacio; La literatura en el Paraguay , de José Segundo Découd; Reseha histôrica de la literatura venezolana escrita expresamente para la America Latina 1 , de Julio Calcano; La literatura chilena.


    • Conversaciones con María Teresa Ruiz.
    • Servicios Personalizados.
    • El gen. Las ruinas de Magerit.
    • Bosquejo histôrico desde la Colonia hasta nuestros dias , de Pedro Figueroa; Historia de la literatura cubana , de Aurelio Mitjans; Reseha histôrico-critiea de la literatura guatemalteca , de Agustin Gômez Carrillo, etc. De nuevo hay que decir que tanto las historias como las bibliografîas decimononicas institucionali- zaron una tradiciôn literaria, estableciendo un corpus bâsico de autores y obras, y diserïando una trayectoria de su proceso histôrico; pero también olvidando otras que el siglo XX comenzô a redéfinir.

      A este respecto dice Morarïa:. Al fundar una tradiciôn literaria, al mismo tiempo la perfilan sobre un sistema de pre- ferencias que jerarquiza algunas manifestaciones de la realidad cultural, excluyendo -o ignorando- otras de suma importancia.

      Y es en este sentido que las historias literarias nacionales, en tanto formaciones discursivas, son prâcticas ideolôgicas de los sectores dominantes, que excluyen: la rica cultura indigena tanto prehispânica como postcolonial o puede quedar reducida a su minima expresiôn ; la literatura hispânica oral como los romances y otras formas literarias ; la literatura popular ilustrada el folletfn, la literatura de cordel, la hoja suelta. Moraha, Literatura Colonial II.

      Sujeto colonial y discurso barroco, Ed. Mabel Morafia, Pittsburgh, 61, jul. Antologias poéticas modernas en esponol, , Sevilla, Alfar. PAS, Hernén, , Ficciones de extranjeria. Literatura argentina, ciudadania y tradiciôn , Buenos Aires, Katatay. The National Romances of Latin America.

      Marina Alvarado Cornejo

      El tftulo inicial sirve ahora de subtitulo y el prefacio constituye una interesante revision de los planteamientos criticos en los quince anos que los separan. Primera configuración de un canon [article] Maria Caballero Wanguemert. Fait partie d'un numéro thématique : Les indépendances de l'Amérique latine: acteurs, représentations, écritures, v1. Résumés Référence bibliographique Mots-clés représentation, idéologie, histoire, identité hispano-américaine, poésie, poesia, historia, identidad americana, ideologia, representación.

      Para Alberdi, el proceso que seguía al periodo de la espada, estaba signado por la filosofía, etapa que debía tener por líderes a quienes estuvieran encargados de estructurar un modelo de acción política. La nacionalidad, entonces, fue concebida como la consecuencia de un pensamiento que la organiza y no su antecedente. El ensayo de interpretación fue clave para la construcción de esta filosofía necesaria para la consolidación de la nación. De ahí la escritura propositiva del ensayo argentino y la autoconciencia de sus autores acerca del potencial de sus obras como creadoras de realidad.

      Nadie como Sarmiento creyó en el poder de la palabra. Las de su Facundo no sólo iban a abrirle las puertas de los salones europeos, labrarle una carrera política y provocar la caída de Rosas; también le permitiría crear la geografía de la patria, ordenarla y poblarla. Herederos de las ideas del círculo de pensadores de , la llamada Generación del fue una inusitada conjunción de gobernantes, administradores e intelectuales que lograron la estructuración del Estado-nacional y el establecimiento de un andamiaje institucional moderno.

      La derrota de las facciones provinciales, la federalización de la ciudad de Buenos Aires y la sanción de leyes laicas de educación, fueron algunas de las acciones políticas que derivaron en la centralización y consolidación de esta institucionalidad. En los inicios del siglo XX, Buenos Aires y el litoral sufrieron profundas transformaciones, debido a la creciente proletarización de los inmigrantes empobrecidos que habían llegado al país por las políticas promovidas desde el propio Estado.

      Académica de la Universidad Andrés Bello busca determinar las

      En este escenario, surgió el movimiento del primer nacionalismo cultural o movimiento cultural del Centenario. La primera tierra baja fue considerada como española y criolla, mientras que en las serranías habitaba el cimiento de la verdadera peruanidad: lo indígena. Falta un testimonio auténticamente nacional. Respuestas que se apoyaron en numerosos estudios iniciados y publicados por los espacios culturales que promovió durante largos años. La fuerza del ensayo se encuentra en su capacidad de producir representaciones sociales.

      El ensayo es una narrativa extraordinaria para comprender las distintas miradas sobre lo social, miradas que inciden en la reproducción o transformación de la realidad. En Bernardo Canal Feijóo, su interés por la investigación interdisciplinaria para sacar del estancamiento al noroeste argentino, lo llevó a configurar un concepto de región como aquello que no existe per se , sino que implica un proceso de delimitación. Culturas locales, culturas regionales, culturas nacionales.